Los satélites suspenden en educación nocturna por sacar demasiada luz
Un estudio real mide el brillo orbital y un comité imaginario prepara tutorías para constelaciones con pésima conducta en clase.

MADRID, La contaminación lumínica ya tiene baremo. Un estudio de la Universidad Western Ontario calcula que la mayoría de los satélites en órbita baja supera los límites de brillo de la Unión Astronómica Internacional. Starlink acumula más infractores. Guowang presenta el peor porcentaje.
Por Chema Rarito. La noticia ha activado al Observatorio Escolar del Firmamento, una entidad inexistente que, pese a ello, cuenta con sello, tres archivadores y una mesa plegable. Su Comité de Evaluación de Fotobombas Celestes repartirá boletines a las megaconstelaciones. El cielo nocturno, según el acta, no es una pizarra blanca para escribir nombres con rotulador fluorescente.
Con ese precedente, el comité ha aprobado un modelo educativo. Cada satélite recibirá nota en discreción, compañerismo y capacidad para no cruzar una fotografía de larga exposición cuando alguien lleva cuarenta minutos esperando para retratar una galaxia. «No pasar por delante» será obligatoria. Varios astros han pedido cursarla a distancia, por motivos evidentes.
“Las constelaciones deben aprender a levantar la mano antes de cruzar una nebulosa.”
Starlink figura en el tablón provisional con la observación «repite demasiadas veces». Se refiere al número de infractores y no a una conducta inventada de sus responsables. Guowang aparece con un porcentaje tan poco brillante que el boletín añade la casilla «necesita hablar con su tutor». Debajo hay otra: «el tutor también está confundido». Los papeles son imaginarios; las cifras que los han inspirado proceden del estudio real.
La evaluación ya ha producido sus primeras medidas. «No queremos castigar a nadie, solo que las constelaciones aprendan a levantar la mano antes de cruzar una nebulosa», explicó Ildefonso Brillín, portavoz del comité y residente permanente en el interior de un cajón de material escolar. Brillín indicó que podrán recuperar puntos con trabajos sobre el silencio, la oscuridad y la diferencia entre iluminar una zona y comportarse como una feria ambulante con aspiraciones de estrella.
La primera recuperación será una redacción de cien palabras, titulada «Mis luces y yo». Tendrá que escribirla un satélite que descubre que su reflejo tiene sentimientos. El comité confía en que reduzca los fotobombardeos. El reflejo, consultado por este periódico desde una ventana cerrada, dijo estar cansado de que le atribuyan la personalidad del objeto que refleja.
El asunto ha llegado ya a los ayuntamientos del cielo. Allí estudian crear una comunidad de vecinos orbital con normas sobre toldos, antenas y horarios de brillo. La reunión inaugural se celebrará durante una siesta para evitar asistencias accidentales. Hasta entonces, los astrónomos seguirán poniendo notas. Las estrellas, instaladas en el mismo sitio desde hace miles de millones de años, continuarán quejándose en silencio de los recién llegados y de su conducta en clase.