El café alimenta una bacteria intestinal y desata una huelga de microorganismos
Un estudio relaciona el café con un microbioma más diverso, pero en Villanueva del Despiste las bacterias han presentado un convenio colectivo.

VILLANUEVA DEL DESPISTE. El café se ha relacionado con una mayor diversidad del microbioma intestinal y con una presencia mucho más alta de la bacteria Lawsonibacter asaccharolyticus. Esa es la parte comprobable. Después, el intestino decidió organizarse por su cuenta, una reacción bastante española ante cualquier novedad científica.
Nicasio Tardón, portavoz provisional de la Plataforma de Microorganismos con Jornada Continua, explica que las bacterias cafeteras han presentado una solicitud. Quieren dejar de trabajar «a sorbitos» y pasar a turnos con derecho a siesta. El escrito, redactado con tinta de calamar en una servilleta, añade que nadie debe volver a llamarlas flora porque «no somos decoración de balcón».
La Lawsonibacter asaccharolyticus, hasta ayer instalada con discreción en los márgenes de la conversación científica, reclama ahora una sala propia en el aparato digestivo y una placa con su nombre. El departamento municipal de Cartelería Biológica dice que no tiene letras tan pequeñas. Estudia colocar el letrero en una farola, que al menos transmite el espíritu de la medida.
“No somos decoración de balcón: exigimos una siesta microbiológica.”
La cosa se complicó en la encimera. Una cafetera de cápsulas llamada Eustaquia, según su familia, compareció ante la comunidad de vecinos para denunciar que se siente utilizada. «Todos quieren mi cafeína, pero nadie pregunta cómo estoy antes de encenderme», declaró, con el piloto rojo parpadeando por cansancio administrativo. La comunidad aprobó abrirle un buzón de sugerencias. Las cartas salen tostadas.
El pleno intestinal del martes acabó suspendido por falta de quórum. Tres bacterias se quedaron pegadas a una tostada y el presidente confundió el orden del día con la lista de la compra. La comisión de Asuntos Gastrointestinales propuso que cada taza lleve una papeleta: «más diversidad», «menos reuniones» o «que vuelva el chocolate de antes».
Con el pleno ya aplazado, Severina Borrasca, inspectora jefe del Registro de Excusas para Tomar Otro Café, ha empezado a sellar justificantes. Los piden trabajadores y estudiantes; también un hombre que permanecía junto a una máquina expendedora. Todos sostienen que su consumo mantiene un ecosistema sofisticado. El registro acepta los papeles, aunque no tramita solicitudes presentadas con espuma de leche.
Los investigadores siguen hablando de la relación entre el café y la composición de la microbiota. Es una observación real, y no convierte a nadie en experto en desayunos. En Villanueva del Despiste, el comité bacteriano prepara ya una manifestación silenciosa dentro de un yogur. Sus organizadores piden puntualidad, cucharillas limpias y que nadie diga «solo será un cafelito», expresión declarada abuso laboral por unanimidad.