La cola del ayuntamiento descubre que está esperando a otra cola
Un experimento de física administrativa ha dejado a 43 vecinos formando una fila para solicitar permiso para formar una fila distinta.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La cola de la Oficina Municipal de Trámites Improbables comenzó ayer a avanzar hacia atrás, según confirmó la unidad de física administrativa del municipio. Esa disciplina estudia el momento exacto en que los papeles adquieren voluntad propia al graparlos por la esquina equivocada. Todo se detectó a las 9:14: el vecino que ocupaba el primer puesto apareció, sin hacer ruido, en el último.
La oficina había abierto un turno especial para expedir el Certificado de Presencia en una Cola. El documento sirve para demostrar que alguien ha esperado lo suficiente y, por tanto, ya puede seguir esperando. Al entregar el formulario, el mostrador pidió a cada solicitante un justificante de haber estado antes en el mostrador. Los presentes organizaron entonces una segunda fila dentro de la primera.
«La cola no se ha detenido, que sería lo normal. Está recordando posiciones que todavía no han ocurrido», explicó Eulalia Brújula, jefa accidental del Departamento de Movimiento Circular de Expedientes. Compareció detrás de una planta de plástico. El pasillo, dijo, se había declarado zona de espera y exigía cita previa para cruzarlo.
“La maceta cree en el tiempo, pero no quiere hacer declaraciones.”
La cosa ya tenía forma propia.
A media mañana, los 43 vecinos componían una figura parecida a un pretzel. El ayuntamiento ha precisado que no era un pretzel municipal, sino una estructura de espera con curvatura positiva. Nicasio Tornillo, guardia de la puerta, repartió números del 1 al 43. Después repartió los mismos del 43 al 1 para atender a quienes, según el registro, ya habían sido atendidos en el futuro.
El equipo científico extendió una cinta métrica por el suelo. Cada persona avanzaba exactamente 18 centímetros por minuto y acababa dos metros más lejos del turno que le correspondía. «He venido a renovar mi permiso de aparcar una maceta y ahora debo acreditar que la maceta cree en el tiempo», declaró el vecino del abrigo verde, junto a la fotocopiadora. No quiso dar más datos.
Después apareció una fila auxiliar junto al dispensador de agua. Solicitaba autorización para convertirse en la principal. El expediente quedó pendiente de un informe de la primera cola, que esperaba a su vez la respuesta de la segunda. El ayuntamiento colocó un cartel que prohibía hacer cola para leer el cartel. A los pocos minutos había una fila de personas dispuestas a incumplir la norma correctamente.
Al cerrar la oficina, la fila había alcanzado el archivo de planos. Los planos indicaban que también había llegado a la plaza central antes de que se construyera el edificio. La concejala ficticia de Atención al Público, Maruja Péndulo, aseguró que el trámite continuará con normalidad cuando la cola presente su propia solicitud de salida. Mientras tanto, los vecinos reciben bocadillos numerados y una hoja informativa. Recomienda no perder el turno, sobre todo si todavía no lo han encontrado.