Científicos inyectan genes de tardígrado y ahora nuestras células exigen ir al espacio
El avance protege el ADN de la radiación cósmica pero provoca que el cuerpo entre en animación suspendida si te pilla un atasco o toca aguantar a la familia.

TOKIO. Un equipo de investigadores japoneses ha logrado reducir a la mitad la fragmentación del ADN humano ante los rayos X. Lo han hecho metiéndonos un gen de tardígrado. La idea original era proteger a los astronautas de la radiación del espacio profundo. Pero los sujetos de prueba siguen cogiendo unos resfriados monumentales al salir de la ducha. Y han desarrollado la costumbre de encogerse hasta parecer una pasa de Corinto ante el menor contratiempo laboral.
El problema de la pasa viene del Dsup. Esta proteína protectora ha empezado a dotar a las células humanas de la criptobiosis propia de los tardígrados. Eusebio Castañuela es el director del Instituto de Biología Completamente Innecesaria. Cuenta que el organismo modificado ahora se deshidrata y paraliza su metabolismo por completo ante molestias cotidianas. Un sujeto se bloqueó intentando renovar el DNI en la comisaría de Santa Engracia y otro entró en letargo al escuchar las historias de la mili de su cuñado.
«Hemos conseguido que el paciente sobreviva a una exposición directa de rayos gamma en el vacío interestelar sin despeinarse», explicó Castañuela. Lo decía mientras rehidrataba a un becario con un pulverizador de plantas del bazar. El jueves le pidieron a este mismo voluntario que bajara a por pan lloviendo un poco. Sus células decidieron que el portal era un entorno extremo. Se hizo una bola en el felpudo. Tuvieron que sumergirlo en caldo de cocido durante tres horas para que volviera a la vida.
“Se creen astronautas y ni siquiera pagan la cuota de la comunidad celular.”
Dentro del cuerpo las cosas están bastante peor. Las células modificadas han formado un sindicato intracelular. Exigen ser lanzadas al espacio en un meteorito en lugar de lidiar con la digestión de las croquetas de los domingos. Ya han presentado un manifiesto oficial al cerebro. Amenazan con una huelga general de mitosis si no se les garantiza una inmersión en nitrógeno líquido cada quince días.
Los glóbulos blancos están perdiendo la paciencia. Un portavoz que se identificó como Paco habló ayer desde el torrente sanguíneo. «Se pasan el día presumiendo de que aguantan la radiación cósmica. Luego se niegan a fagocitar un virus de la gripe porque es un trabajo indigno para su categoría», denunció Paco. La convivencia es insoportable. «Nos tienen fritos. Se creen astronautas y ni siquiera pagan la cuota de la comunidad celular».
Las quejas de los pacientes del ensayo clínico ya se acumulan en sanidad. Varios denuncian que no pueden hablar del tiempo en el ascensor. Sus órganos deciden que el aburrimiento es una condición letal y entran en coma. Un oficinista de Móstoles mandó un informe detallado el martes. Sus pulmones se declararon en huelga de respiración al escuchar un audio de ocho minutos de su jefe de ventas y se quedaron disecados.
El equipo científico busca ahora soluciones desesperadas. Han intentado negociar con el gen ofreciéndole unas vacaciones pagadas en Chernóbil. Solo piden a cambio que deje en paz el metabolismo humano normal. De momento no hay acuerdo. Las células avisaron ayer de que el próximo viernes se cristalizarán de forma masiva si no les traen un bidón de lava hirviendo para relajar tensiones.