La humanidad descubre que bebía Tang como si tuviera un máster en astronautas
El polvo de naranja ya se vendía en supermercados cuando la NASA lo incorporó a sus misiones, pero el malentendido llegó mucho más lejos.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La comunidad científica ha confirmado que varias generaciones disolvían polvo de naranja en agua convencidas de que, desde la cocina, colaboraban de algún modo con el programa espacial. El dato del que parte la investigación era bastante accesible: Tang ya estaba en los supermercados antes de que la NASA lo llevase a sus misiones.
La noticia ha sentado regular en casas donde los sobres convivían con las lentejas y el cacao, dentro de esa balda reservada a «cosas que vienen del futuro». «Yo no hacía un refresco. Preparaba una reentrada atmosférica», ha dicho Tomás Rebollo, de pie junto a una enciclopedia de 1984.
La lógica doméstica no admitía fisuras. Si los astronautas bebían Tang, aquello era bebida de astronautas. Y si venía en polvo, tenía que tratarse de una tecnología avanzada, seguramente dependiente de una llave inglesa y de tres ingenieros de Houston firmando algún papel. A casi nadie se le ocurrió que la NASA también podía comprar cosas en el supermercado entre misión y misión.
“Yo no preparaba un refresco, preparaba una reentrada atmosférica”
Con ese razonamiento ya asentado, el Instituto para la Interpretación Excesiva de los Desayunos ha reconstruido la secuencia en un informe de 46 páginas. También ha presentado una maqueta de cartón y un vaso de plástico con una órbita dibujada a rotulador. La portavoz, la doctora Nerea Castañeda, sostiene que el error no consistió en relacionar Tang con el espacio, sino en atribuirle al polvo de naranja una autoridad científica que nadie le había pedido.
«En España se pasó de “esto lo toman los astronautas” a “esto lleva minerales lunares, seguramente” en menos de una generación», ha señalado Castañeda. Según el instituto, miles de cocinas funcionaron como pequeños centros de control. La cuenta atrás solía acabar con «tómate el zumo antes de que se ponga malo». Algunos padres, por su parte, declararon la siesta simulación de ingravidez. No consta que consultaran a nadie.
El asunto ya ha llegado al pleno municipal de Villanueva del Despiste. Se estudia colocar una placa conmemorativa en la sección de bebidas en polvo del supermercado local, con frase solemne y dispensador de pajitas. Habrá además una comisión para decidir si los sobres de limón cuentan como tecnología naval. Jacinto Montalbán, concejal de asuntos que parecen de la NASA, ha pedido prudencia: no todo lo que lleva una etiqueta azul procede del espacio.
La conclusión científica es sencilla. Tang no lo inventó la NASA, aunque la asociación ha resultado rentable y sorprendentemente resistente. El polvo siguió siendo polvo; el naranja, naranja. Y durante décadas el consumidor medio disfrutó de la tranquilidad de encontrarse a dos cucharadas de convertirse en astronauta. Si alguien asegura haber bebido ciencia, conviene preguntarle primero si disolvió el sobre.