La cámara de Shanghái se afilia al sindicato de mensajes indirectos
El objetivo de Davidovich era llamar la atención de David Ferrer, pero la cámara acabó reclamando jornada laboral y derecho a la siesta.

SHANGHÁI, La cámara junto a la pista central recibió esta semana varios mensajes crípticos de Alejandro Davidovich mientras el tenista llegaba a semifinales del Masters 1000 e intentaba entrar en la convocatoria de Copa Davis. Al principio parecían avisos discretos. Después, según fuentes que no han logrado demostrar nada, la cámara solicitó un convenio colectivo.
Por Chema Rarito. Los mensajes iban dirigidos al capitán David Ferrer y recordaban a una conversación de ascensor con Hacienda: frases cortas, pausas larguísimas y alguien esperando una respuesta que no aparecía. La cámara grabó las imágenes. Del subtexto no quiso hacerse cargo, al considerarlo «demasiado húmedo».
Luego llegó el papeleo. El aparato presentó una instancia en el registro del pabellón y pidió dejar de trabajar en los cambios de pista, una pausa para enfocar al vacío y un complemento por captar cejas levantadas. El documento llevaba un círculo rojo pequeño. El funcionario lo dio por firma; la cámara, por un gesto de dignidad.
“Nos han usado para enviar indirectas y luego nos culpan de no tener sentimientos.”
«Nos llevan años usando para mandar indirectas y luego resulta que los que no tenemos sentimientos somos nosotros», declaró Nicasio Lente, portavoz de la Asamblea Provisional de Objetos Ópticos Ofendidos. Hablaba desde una funda de trípode. Según Lente, las cámaras deportivas del recinto se reunieron de madrugada y aprobaron sustituir los mensajes crípticos por comunicados de siete páginas, anexos incluidos, y una tabla de retenciones al final.
El asunto siguió su curso, aunque nadie sabe hacia dónde. Tres pelotas de tenis comparecieron ante la mesa de contratación para exigir que toda convocatoria futura incluyera una casilla de disponibilidad emocional. La pelota número 4, que dijo llamarse Maruja, sostuvo que llevaba años botando sin que nadie le preguntase cómo estaba. El secretario del torneo archivó la petición al comprobar que las pelotas carecían de certificado digital.
La cámara empezó entonces a mostrar un contador de espera cada vez que alguien pasaba junto a ella sin mirarla. A las 17.42, superó los nueve mil y se activó el protocolo de silencio administrativo. Consiste en no hacer nada con una carpeta azul delante. Así las instituciones consiguen que la inacción parezca un trámite.
La organización del pabellón ha puesto junto al objetivo un cartel que recomienda expresar las aspiraciones deportivas por los cauces habituales. Nadie ha precisado cuáles son. La cámara, ya afiliada, respondió enfocando durante ocho minutos una silla vacía. La silla ha pedido entrar en la lista de dobles mixtos. Dice que también sabe esperar.
Al cierre de esta edición, el aparato seguía grabando la pista y aguardando una señal. Un técnico afirma que la luz roja parpadea con impaciencia. El comité de revisión cree que quizá sea batería baja. Una subcomisión estudiará ambas versiones cuando encuentre una sala libre y alguien recuerde dónde dejaron las llaves.