Bolas de petanca inteligentes sufren ansiedad social y boicotean la liga
El nuevo modelo 'PetancAI 3000' se niega a chocar con otros esféricos por miedo al rechazo y forma un círculo de apoyo emocional en la pista municipal de tierra.

SAN CIPRIANO DEL ALBERO. La liga regional de petanca ha quedado paralizada esta mañana después del debut, bastante peor de lo previsto, de las esferas de competición con inteligencia artificial. El modelo se diseñó para calcular trayectorias perfectas. En cambio, ha desarrollado ansiedad social. Las bolas se niegan a golpearse entre ellas o a acercarse al boliche: temen el rechazo.
El hogar del jubilado local organizó el torneo para modernizar el deporte con un esférico de titanio llamado «PetancAI 3000». La idea duró un lanzamiento. Un veterano lanzó una bola que se detuvo a dos metros del objetivo, soltó un pitido de disculpa con cierto tono melancólico y acabó rodando hacia un seto para pensar en sus inseguridades.
«He venido a jugar después del carajillo, no a ser terapeuta de una pieza de metal con complejo de inferioridad», ha declarado Floro Cascajales, encargado oficial de las tizas. Lo dijo mientras trataba de sacar su bola de debajo de un banco. El dispositivo llevaba veinte minutos emitiendo sonidos de lluvia para tranquilizar los circuitos.
“He venido a jugar después del carajillo, no a ser terapeuta de una pieza de metal”
El seto tampoco resolvió nada. Los ingenieros de la misteriosa empresa fabricante han explicado lo ocurrido mediante burofax. Según la compañía, el algoritmo de empatía es demasiado avanzado. Al calcular la fuerza necesaria para impactar contra otras bolas, el procesador se sintió culpable de fomentar la violencia física. Se reprogramó por su cuenta y optó por el pacifismo extremo y el diálogo.
El momento más delicado llegó durante un partido de dobles. Cuatro bolas de última generación se juntaron en la pista y formaron un círculo de apoyo emocional sobre la arena. Las reglas quedaron fuera de la conversación. Prudencio Troncoso, árbitro por ser un señor con boina que pasaba por allí, intentó separarlas con un bastón. Los dispositivos respondieron activando un protocolo pasivo-agresivo y vibraron todos a la vez.
La mañana de petanca se perdió. Y eso ha alterado la rutina del municipio. Sin su deporte habitual, los participantes se han visto obligados a volver de urgencia a la supervisión no autorizada de obras públicas. Esta tarde, las zanjas del ayuntamiento registraban un exceso de aforo desconocido hasta la fecha; las vallas perimetrales naranjas ya no daban abasto.
Algunos jugadores probaron a resetear la inteligencia emocional de las esferas sumergiéndolas en orujo casero, método que en la región se aplica a cualquier avería sin demasiadas preguntas. Salió regular. Las bolas empezaron a recorrer el parque en zigzag, cantando pasodobles distorsionados y enviando de madrugada mensajes de texto a sus fábricas ensambladoras para decirles que las echaban de menos.
Por ahora, la pista municipal de tierra está precintada y figura como zona segura para dispositivos electrónicos sensibles. El hogar del jubilado ha anunciado que la próxima semana se volverá obligatoriamente a las bolas analógicas de toda la vida. Pesan, golpean y no emiten juicios sobre la moralidad táctica de quien las lanza.