La selección busca palacete y descubre que los edificios también tienen ego
El futuro megamuseo podría necesitar una sala para trofeos, otra para recuerdos y un abogado que negocie con las paredes.

MADRID, La Real Federación Española de Fútbol busca un edificio emblemático en el centro de la capital para trasladar desde Las Rozas su museo y su colección de trofeos. En el mercado inmobiliario, la petición equivale a pedir un palacio con ascensor y buena luz. La cosa se ha complicado porque varios edificios han querido saber qué camiseta irá primero a la vitrina.
Según el recién creado Comité de Bienvenida a los Objetos Deportivos, la colección reúne unos 17.000 recuerdos de la selección. Hay copas, balones, camisetas, fotografías, entradas y placas. También una bufanda que asegura haber estado «en una concentración de 1987» y que no piensa regresar al almacén.
El Palacio de la Duda Administrativa parte como favorito. Ha remitido un correo certificado en el que acepta albergar el megamuseo con una condición: que conste como «edificio titular». Su portavoz, Eusebio Cornisa, jefe de Fachadas Sensibles, reclama además una vitrina para los logros del inmueble, que incluyen tres reformas, dos derramas y una boda con orquesta.
“No queremos ser un simple continente”
«No queremos ser un simple continente», ha dicho Cornisa desde un balcón orientado al Retiro desde primera hora de la mañana. «Tenemos sentimientos, humedades y una escalera que se pone nerviosa cuando oye la palabra inauguración». La escalera ha respondido al periódico con un crujido de desaprobación. También exige un puesto en el futuro patronato.
La discusión ha llegado al Ayuntamiento de la Maqueta. El organismo trabaja exclusivamente con edificios a escala y ha propuesto montar un centro de Madrid alternativo dentro de una sala. Habría una Gran Vía de 42 centímetros, un semáforo con autoridad moral y una comunidad de vecinos encargada de decidir el emplazamiento de la Copa del Mundo.
En Las Rozas, los recuerdos almacenados han constituido una cooperativa. Un balón firmado reclama jornadas de seis horas. Una medalla pide que dejen de llamarla «pieza menor», mientras un álbum de cromos ha presentado una instancia para que se le reconozca como patrimonio emocional. «Estamos cansados de que nos ordenen por tamaño», ha declarado el álbum. Llevaba un sello de Hacienda en la portada.
La búsqueda seguirá hasta que aparezca un inmueble céntrico con espacio, techos resistentes y paciencia para 17.000 objetos con memoria propia. El Comité calcula que la primera visita podrá celebrarse cuando el palacio admita que los trofeos van antes que las visitas guiadas y la siesta de los martes.