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Una cola municipal reclama intereses por esperar de pie

La Oficina de Compensación Monetaria abrirá una ventanilla para devolver los céntimos perdidos durante la espera.

Foto de archivo: gente esperando en cola de oficina
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: kirill_makes_pics / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, Una cola de 312 personas se formó ayer ante la Oficina Municipal de Compensación Monetaria para reclamar intereses por haber permanecido de pie frente a una ventanilla. Empezó a las 7.14 y terminó, oficialmente, en el aparcamiento de los triciclos. Cada minuto debía abonarse en monedas pequeñas y, a ser posible, tibias.

Venían a por el Certificado de Permanencia Financiera. El documento acredita que uno ha esperado lo bastante como para merecer una devolución. La oficina ocupa un antiguo quiosco de churros y solo atendía a quien llevara el formulario 8-B, una foto del bolsillo vacío y un testigo dispuesto a declarar que no se había colado.

«La cola no es larga, es una inversión de bajo rendimiento», explicó Isidoro Rebollo, jefe municipal de Rendimientos de la Paciencia. A Rebollo le corresponde colocar los turnos según el orden alfabético de resignación. Admitió que la ventanilla número dos lleva cerrada desde que quedó atrapada dentro de un sello. El sello, dijo, «está haciendo todo lo posible por salir».

“La cola no es larga, es una inversión de bajo rendimiento.” — Isidoro Rebollo, jefe municipal de Rendimientos de la Paciencia

A media mañana, el tiempo de espera empezó a cotizar en bolsa. Subía cuatro céntimos por bostezo. Una mujer intentó vender sus próximos veinte minutos a un señor que aún no había llegado, y la operación quedó suspendida: ninguno tenía permiso para especular con el futuro inmediato.

Luego aparecieron dos filas. Una cobraba los intereses; la otra pedía intereses sobre esos intereses. Un cartel manuscrito avisaba: «Quien abandone su puesto deberá volver a incorporarse detrás de su propia paciencia». Tres vecinos solicitaron cita previa para continuar esperando. El sistema les ofreció hueco en 2038, fecha en la que la impresora calcula que volverá a tener tinta.

Un portavoz del Comité de Monedas Inconformes atendió a la prensa desde el interior de una caja registradora. «El dinero pasa de mano en mano y nadie compensa al ciudadano que pasa de cola en cola», sostuvo. El comité planteó pagar las reclamaciones con billetes utilizables únicamente los martes, siempre que el martes estuviera de acuerdo.

Al cierre, la fila avanzaba a un cuarto de céntimo por minuto. Mañana abrirá una segunda ventanilla, según la oficina, atendida por una calculadora jubilada. Los primeros solicitantes recibirán un vale por una espera gratuita. La comunidad de vecinos estudia reclamar también el tiempo dedicado a leer el cartel que anuncia la reclamación.

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