RaroNoticia real, llevada a un sitio extrañoDinero · 2 min de lectura

El Gobierno estudia alojar a las familias sobrantes dentro de los márgenes estadísticos

La falta de 157.500 viviendas ha llevado a los números a ofrecerse como pisos, aunque exigen ventanas, nómina y una siesta comunitaria.

Foto de archivo: familia con cajas de mudanza
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: Vitaly Gariev / Unsplash

MADRID, La escasez de vivienda ha localizado una solución provisional en el último lugar que conservaba espacio: los márgenes estadísticos. España levantó el año pasado unas 157.500 viviendas menos que hogares nuevos. Hay déficit en todas las provincias salvo Cáceres y Soria. La Oficina Nacional de Márgenes Estadísticos ha comunicado que sus porcentajes pueden recibir familias.

«No es una vivienda al uso. Pero, si se redondea hacia arriba, entra un sofá», explicó Nicasio Cuadrante, portavoz accidental de la oficina. Sobre la mesa extendía un margen de error de tres centímetros. El plan reserva a cada hogar excedente una franja entre el dato provisional y el definitivo, con empadronamiento, balcón imaginario y una toma de corriente trazada a lápiz.

La noticia ha animado a los números, que llevaban tiempo sin encontrar un uso doméstico. El 4,7 % de crecimiento, ignorado durante años en informes económicos, ha pedido convertirse en un estudio con cocina americana. «Estoy cansado de que me llamen porcentaje cuando aspiro a dos dormitorios», declaró el decimal 7. Exigió que no lo redondearan para la cita: «También tengo sentimientos y una ligera humedad».

“Si el país no puede construir más casas, que deje de construirnos dentro de sus informes” — Nicasio Cuadrante, portavoz accidental de la Oficina Nacional de Márgenes Estadísticos

El problema, por tanto, ya cuenta con comunidad de vecinos. Las notas a pie de página pasarían a ser habitaciones interiores; la letra pequeña quedaría para trasteros. Las tablas de Excel harían de patios de luces y los anexos metodológicos, de zonas comunes. La cuota prevista asciende a 0,03 puntos porcentuales al mes. Las juntas se celebrarían en una casilla marcada como «otros», si nadie modifica el formulario antes.

Cáceres y Soria, las dos provincias sin déficit en el recuento, han recibido una invitación para compartir sus viviendas sobrantes. Las dos remitieron un formulario de 46 páginas preguntando si los habitantes venían con instrucciones. Volvió por falta de una casilla donde señalar «familia, pero de las que traen una lámpara enorme». La oficina ha calificado el trámite de «éxito administrativo dentro del margen aceptable de fracaso».

Y mientras se resuelve el papeleo, las familias sin casa hacen cola ante los signos de puntuación. El punto y coma ofrece pasillos. Los paréntesis prometen cierta intimidad; las comas se alquilan por horas y cambian de sitio cada vez que cambia la frase. Un hombre junto a una papelera aseguró haber visto a un signo de interrogación anunciando un ático. Al llegar comprobó que solo preguntaba si quería subir.

El plan irá a un pleno municipal imaginario cuando los números cierren sus condiciones laborales. Piden festivos, protección contra los redondeos agresivos y una pausa para la siesta entre la mediana y la desviación típica. «Si el país no puede construir más casas, que al menos deje de construirnos dentro de sus informes», dijo Cuadrante antes de doblar el margen de error y guardarlo en un cajón.

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