Totalmente falsoInventado desde cero. No lo compartas como verdadDinero · 2 min de lectura

Una universidad empieza a cobrar matrícula en monedas que aún no existen

El campus asegura que el nuevo sistema permitirá financiar las clases con céntimos del futuro y billetes de siesta.

Foto de archivo: estudiante pagando matrícula universitaria con dinero
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: QuinceCreative / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La Universidad Politécnica de las Cosas Pendientes ha presentado esta semana un modelo de financiación que consiste en cobrar la matrícula con dinero todavía por inventar. La Oficina de Números Aproximados del campus lo aprobó sin levantar demasiado la vista. Los estudiantes podrán pagar en «euros de la próxima década», una divisa visible únicamente los martes con niebla.

Melquíades Zurriago, director de Economía Imaginaria y encargado del cajón donde se guardan las facturas, explicó que cada alumno recibirá al matricularse una hucha transparente para 400 monedas inexistentes. «La universidad tiene que dejar de depender de los presupuestos y depender de la esperanza», declaró. Después intentó meter una moneda de aire en una máquina expendedora.

Ese optimismo tendrá vencimiento. El primer pago debe hacerse antes del viernes mediante transferencia a una cuenta corriente situada, según el folleto, «en una sucursal entre el segundo y el tercer pensamiento del estudiante». Quien no tenga fondos imaginarios podrá pedir crédito al Banco Central de las Excusas. El interés cambia según lo mucho que se haya estudiado la noche anterior, un criterio que el banco considera verificable.

“El objetivo es depender de la esperanza.” — Melquíades Zurriago, director de Economía Imaginaria y responsable del cajón de facturas

También cambia la cafetería. Los bocadillos pasarán a costar 0,0003 unidades de riqueza futura. Adoración Puchero, encargada del local, ha colocado una báscula para pesar promesas de prosperidad y añade un suplemento a quien pague con dinero presente, al que califica de «tosquedad contable preocupante». El café seguirá costando lo mismo. Nadie sabe cuánto es lo mismo.

Con las cuentas ya en manos del porvenir, el rectorado ha creado la optativa Contabilidad de la Siesta, seis créditos y duración variable. En las prácticas hay que dormir durante una auditoría y despertarse con un balance favorable. «El alumnado distinguirá entre una deuda, una inversión y una factura escondida debajo del teclado», indicó Nuria Trébol, catedrática de Finanzas Domésticas y presidenta accidental de la Comisión de Cambios que no cambian nada.

Ya circulan algunas monedas futuras. Están acuñadas en cartón reciclado y llevan una ardilla que, según el prospecto, representa la solvencia. Junto a la fotocopiadora, un alumno trató de abonar la matrícula con tres billetes de optimismo. La ventanilla los rechazó porque faltaba la firma del futuro propietario.

La universidad revisará el proyecto cuando disponga del dinero necesario para revisarlo. Hasta entonces enviará los recibos por telepatía. Las reclamaciones deberán entregarse en persona a una planta de interior con experiencia administrativa. La planta no ha dicho nada, aunque se ha girado ligeramente hacia la calculadora.

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