RaroNoticia real, llevada a un sitio extrañoDinero · 2 min de lectura

El pueblo ofrece panadería y vivienda baratas, pero la masa exige convenio colectivo

La oferta municipal de Frías de Albarracín ha provocado una rebelión organizada de barras, hogazas y cruasanes.

Foto de archivo: masa de pan en una panadería
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: ClickerHappy / Pixabay

FRÍAS DE ALBARRACÍN, El Ayuntamiento ha licitado el alquiler de su panadería municipal equipada por 100 euros al año y de una vivienda por 150 euros al mes, con la intención de encontrar panadero para una de las zonas más despobladas de Teruel. La propuesta ha interesado al sector de la harina. Algunos productos, que llevaban años trabajando sin contrato, la miran con cierta preocupación.

La barra de cuarto fue la primera en responder. Convocó una asamblea extraordinaria dentro de la cámara de fermentación y reclamó descansos entre rebanadas, una paga extra de centeno y el derecho a no ser mordida por desconocidos antes de las ocho de la mañana. «No somos decoración rural», declaró Paca Migas, portavoz de la Plataforma de Panes Autónomos y Masa Madre.

La discusión llegó pronto al horno. Una hogaza integral, elegida presidenta provisional por mayoría de corteza, anunció que ningún pan aceptará ser horneado hasta que el futuro responsable firme un convenio colectivo con el gluten. También pidió reconocer la antigüedad de las napolitanas. Nadie ha podido precisar desde cuándo trabajan allí.

“No somos decoración rural.” — Paca Migas, portavoz de la Plataforma de Panes Autónomos y Masa Madre

Por si faltaba algo, la vivienda municipal de 150 euros al mes ha empezado a tener opiniones propias. Evaristo Tendedero, administrador de la Comunidad de Vecinos, asegura que el inmueble exige que el panadero le dé los buenos días antes de encender la calefacción. Si detecta «energía de alquiler temporal», no abre la puerta. La casa ha solicitado además una habitación solo para pensar.

El pleno municipal recibió después un escrito de la Oficina de Precios Simbólicos y Oportunidades Inexplicables. El organismo no aparece en ningún registro, aunque dispone de un sello bastante convincente. Según sus cálculos, el alquiler anual de la panadería cuesta menos de tres cafés. El texto advierte de que los cafés podrían encarecerse al descubrir que se los compara con un horno.

La noticia tampoco pasó inadvertida en el campo. Un rebaño de la comarca remitió un currículum conjunto para hacerse cargo del puesto, con la condición de cobrar en lana, elegir a quien se ocupe de las magdalenas y reservar un día semanal sin esquileo ni preguntas. «Tenemos experiencia en trabajar en grupo y sabemos mantener una línea de producción», explicó Rufino, oveja coordinadora de asuntos lanosos.

A última hora, el tablón de anuncios amaneció cubierto de notas firmadas por una levadura particularmente reivindicativa. La más legible pedía al futuro panadero que no confundiera una oportunidad con un milagro. En los pueblos pequeños, recordaba, hasta una barra puede acabar formando una comisión. El Ayuntamiento mantiene la licitación; la masa espera una reunión y la casa sigue suspirando por las tuberías.

¿Qué te ha parecido?