SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaDinero · 2 min de lectura

España descubre que su gran casero vive en el tercero y tiene otra vivienda

Más del 90% del parque inmobiliario está en manos de pequeños propietarios, mientras los grandes tenedores siguen buscando dónde aparcar un millón de pisos.

Foto de archivo: propietario sosteniendo llaves de una vivienda
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: Tumisu / Pixabay

MADRID, el mercado inmobiliario español ha confirmado que no lo dirige una liga secreta de magnates con llaves maestras. Lo sostienen millones de personas con una vivienda y, a veces, otra a la que van los domingos para comprobar que continúa en su sitio. Según el Catastro, quienes tienen una casa, o entre dos y cinco, concentran más del 90% del parque inmobiliario del país.

La imagen del propietario nacional ha tenido que ajustarse. En vez de una sala de juntas con una maqueta de España llena de chinchetas, suele haber una comunidad de vecinos, una derrama sin pagar y un señor con las escrituras en una carpeta de plástico, junto a las garantías de la lavadora.

«La propiedad está muy repartida, aunque gira bastante en torno a la frase “esto lo hablamos en la próxima junta”», explicó Ofelia Bragas, portavoz de la Plataforma Estatal de Personas con Un Piso y Medio. La entidad calcula que el pequeño propietario medio necesita once minutos para encontrar el recibo del IBI y tres semanas para decidir si cambia la bombilla del portal.

“A partir de cierto número de viviendas hace falta una brújula.” — Basilio Tendedero, coordinador del Observatorio de Pisos Que Ya No Caben En La Carpeta

También hay propietarios de otra escala. Los grandes tenedores reúnen más de un millón de pisos, una cifra que inquieta a los expertos por motivos prácticos. Basilio Tendedero, coordinador del Observatorio de Pisos Que Ya No Caben En La Carpeta, lo resumió así: «A partir de cierto número de viviendas ya no puedes decir “tengo varios inmuebles” sin que alguien saque un mapa, una regla y una bolsa de patatas para el camino».

Con esa diferencia sobre la mesa, la administración estudia cómo separar al casero que alquila una vivienda heredada del gigante inmobiliario que necesita orientación por satélite para ir del portal 1 al portal 14. Fuentes del Ministerio de Papeles Que Faltan han descartado poner señales luminosas en los rellanos. Podrían parecer anuncios de alquiler y atraer a varios cuñados de golpe.

Y ahí aparece la comunidad de vecinos. En algunos edificios, quien posee un piso, dos trasteros y una plaza de garaje recibe el trato reservado a una potencia extranjera. «Le hemos pedido que baje la persiana del patio y ha dicho que lo consultará con sus asesores», relató un hombre junto al buzón del 2.º B.

Ramón Calderilla, cronista de esta edición, ha comprobado que el reparto de la vivienda mezcla millones de pequeños reinos con unos pocos imperios de tamaño incómodo. Casi todo el mundo conoce a alguien que alquila un piso. Nadie sabe con certeza quién tiene la llave del cuarto de contadores. Hacienda mantiene, por su parte, la recomendación de guardar los papeles y estudia aceptar fotografías borrosas de carpetas sobre mesas de cocina.

El próximo censo podría incorporar tres categorías: propietario ocasional, gran tenedor y persona que dice «yo no tengo nada» mientras busca el contrato de un apartamento en la playa. La clasificación final dependerá de una comisión que sigue reunida, al parecer, en una vivienda propiedad de alguien.

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