El alquiler baja un 0,4% y los inquilinos salen a celebrar que ya pueden vivir en un palacio
Tras conocerse la histórica caída de sesenta céntimos en las mensualidades, miles de inquilinos planean comprarse yates con lo que van a ahorrar.

Idealista publicó el dato definitivo el martes. El precio del alquiler ha bajado un 0,4%. Es una reducción brutal que deja exactamente 1,42 euros extra al mes en la cuenta corriente de una familia media acostumbrada a contar los céntimos para pagar el recibo de la luz. Los vecinos han suspendido las reuniones ordinarias para brindar en los rellanos. Se acabó compartir un piso patera. Con este nuevo escenario financiero la población busca mansiones independientes en la sierra norte y planea encender el radiador eléctrico del pasillo dos tardes seguidas en enero.
Ese calor en enero lo va a cambiar todo. La gente bebe cava en la acera. Los cálculos rápidos de los inquilinos demuestran que los caseros están perdiendo muchísimo dinero con las nuevas condiciones de estos contratos. Eustaquio Valderrama ha fundado la Plataforma de Afectados por la Abundancia Inmobiliaria. Su cuota mensual ha caído sesenta y tres céntimos de golpe. Piensa destinar este capital sobrante a un fondo indexado de alto riesgo que le permita jubilarse diez años antes. Y luego comprará un deportivo alemán. «El límite es el cielo», declaró el miércoles a la prensa local. Ahora mismo ojea un catálogo de lámparas de araña de cristal macizo para instalarlas directamente en el techo de pladur de su estudio interior de treinta metros cuadrados.
Ese catálogo no es el único artículo agotado. Las ferreterías han vendido todos los grifos bañados en oro. Los jóvenes que el mes pasado compartían la balda inferior de la nevera con tres desconocidos han cancelado la recogida semanal de fiambreras en casa de sus padres. Contratar un chef a media jornada es el paso más lógico tras recuperar 1,42 euros mensuales. El problema ahora mismo es logístico. Hay un volumen inmenso de liquidez estancado en las cuentas de ahorro el día uno de cada mes que los directores de las sucursales bancarias no saben cómo absorber ni dónde meter.
“«El límite es el cielo»”
Los bancos tendrán que lidiar con ese exceso de liquidez. El informe técnico oficial menciona también un aumento interanual del precio del 5,6%. Pero nadie se fija en un dato aislado cuando la tendencia del último trimestre te permite comprar gamba arrocera un martes normal. Una proyección matemática simple confirma el colapso del mercado a favor del inquilino. Solo hace falta que este desplome agresivo del 0,4% se repita religiosamente cada trimestre durante los próximos trescientos cincuenta años. Un ático frente a la playa acabará costando exactamente lo mismo que el abono transporte de la zona B1. Solo hay que saber esperar.
Esa espera acabará hundiendo al bando propietario. El Sindicato Vertical de Caseros Afligidos pidió ayer donativos de alimentos no perecederos en las puertas de varios supermercados. Un dueño de cuatro pisos en la costa alicantina acaba de cancelar su reserva de hotel de cinco estrellas en las Seychelles. Volará en clase turista a un safari en Kenia. «Nos están asfixiando», declaró ayer por la tarde. Hizo estas dramáticas declaraciones por teléfono mientras subía ochenta euros la tarifa mensual de un antiguo cuarto de basuras sin ventana reconvertido en loft de diseño urbano.
Ese cuarto de basuras seguirá en el mercado cuando termine la resaca de la fiesta. Dos ayuntamientos han alquilado ya autobuses descapotables de dos pisos para pasear a los inquilinos victoriosos. Hay una propuesta formal sobre la mesa para fijar esta fecha en el calendario laboral como el día oficial de la riqueza patrimonial. Toca revisar los contratos de arrendamiento a fondo esta misma noche. Con los céntimos ahorrados de noviembre quizá haya presupuesto para reponer la bombilla halógena del pasillo que lleva meses fundida y vivir por fin al límite de nuestras posibilidades.