Rusia exige rellenar 400 páginas para el puesto de gestor de la tabla periódica
El oro y el paladio llevan semanas intentando pedir cita previa por internet para ser extraídos, pero la sede electrónica se cuelga al seleccionar el trámite.

Un tuit de una cuenta parodia checa se hizo viral al bromear con que Catar, gracias a un solo beduino, convirtió su petróleo en el país más rico en 35 años. Rusia encontró gas, oro, diamantes y toda la tabla de Mendeléyev, pero «aún no ha encontrado al beduino». El Ministerio de Asuntos Burocráticos ha decidido tomarse la broma en serio. Hoy ha abierto una oferta pública de empleo nacional para localizar a su gestor milagroso: alguien capaz de administrar recursos sin cumplimentar veintisiete formularios por triplicado antes de la hora del bocadillo.
Y el papeleo ya ha empezado. La plaza, llamada «Técnico Superior en Gestión de la Tabla Periódica», obliga a rellenar una solicitud de cuatrocientas páginas. Doscientas sirven para detallar el nivel de ofimática; las otras, para justificar compulsadamente que el aspirante no tiene experiencia previa perdiendo diamantes. «Es un trámite estándar», aseguró Igor Papeleski, director del Comité para la Creación de Comités. «Buscamos a alguien competente, aunque tampoco tanto como para dejarnos en evidencia junto a la máquina de café o quitarnos el plus de productividad».
La documentación, en fin, no garantiza que se pueda hacer nada. Buscan a una persona que administre enormes recursos naturales, pero le prohíben tomar decisiones sin el visto bueno de una asamblea formada por quince funcionarios. La asamblea solo se reúne los martes alternos. Su ocupación principal consiste en aprobar el acta anterior y aplazar cualquier votación hasta el mes siguiente.
“Ese nivel de eficacia atenta contra la costumbre de calentar la silla.”
Ese sistema ya ha evitado algún disgusto. «Ayer tuvimos un candidato bastante prometedor», explicó Papeleski mientras ordenaba clips de oficina según su grado de oxidación. «Sabía leer un balance financiero e incluso propuso extraer gas sin archivar el proyecto en la carpeta de “Asuntos pendientes de ignorar”». Llamaron a seguridad y lo descartaron por exceso de iniciativa. Según Papeleski, semejante eficacia amenaza directamente el ecosistema del funcionariado y la costumbre de calentar la silla.
Fuera de la sala, la tabla de Mendeléyev sigue esperando. Ocupa el pasillo de la cuarta planta de la delegación. Fuentes sindicales de los bedeles aseguran que el oro y el paladio llevan semanas intentando pedir cita previa por internet para ser extraídos, pero la sede electrónica se cuelga cada vez que seleccionan el trámite. El carbono ha presentado una queja por registro de entrada: sostiene que le hacen el vacío al enviarlo de ventanilla en ventanilla.
La comisión evaluadora ha reaccionado con la diligencia habitual. Ha decidido clonarse y nombrar a sus propios miembros supervisores de su propio trabajo. Desde entonces, las auditorías internas se suceden sin final y los funcionarios intercambian correos para felicitarse por su inoperancia. El presupuesto destinado a buscar talento ya se ha gastado entero en sellos de caucho con la inscripción «Falta la fotocopia del DNI».
Queda la fase de entrevistas. Los expertos calculan que el candidato ideal necesitará 35 años solo para superarlas. Mientras tanto, los diamantes seguirán haciendo de pisapapeles para las circulares internas y la tabla periódica continuará acumulando polvo en el archivo, a la espera de que alguien averigüe qué instancia debe rellenarse para convertirla en riqueza.