El sueldo de 1.700 euros declara la guerra a la dignidad y exige un convenio propio
La cifra, sorprendida por la polémica, ha creado un comité de defensa y pide que los salarios inferiores dejen de mirarla con superioridad.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La cifra de 1.700 euros mensuales ha salido de las tablas salariales con discreción y se ha plantado en el ayuntamiento. Denuncia que la emplean como medida internacional de la dignidad. Todo empezó después de que Yolanda Díaz defendiera en un foro económico nuevas subidas salariales y la solidez del sistema público de pensiones.
El acta provisional la redactó una grapadora con estudios de Derecho Laboral. Según ese documento, el sueldo de 1.700 euros ve su reputación «gravemente comprometida por comparación». Dice que nunca pidió ser emblema de nada. Querría regresar a una nómina cualquiera, sin la obligación de encarnar a toda la clase trabajadora mientras alguien remueve el café de media mañana.
«Nos han puesto en primera línea sin casco ni complemento específico», declaró Prudencia Tablón, portavoz del Comité Provisional de Importes Incómodos. Atiende desde el tercer cajón de una cómoda, donde la cobertura es irregular. El comité reclama salarios más altos y, de paso, un protocolo: ninguna cifra irá otra vez a una tertulia sin pasar antes por una calculadora científica con formación psicológica.
“Nos han puesto en primera línea sin casco ni complemento específico.”
La comparecencia ha dejado inquietos a los importes de abajo. Varios se citaron en la sala de espera de Hacienda para decidir si procedía sentirse ofendidos, inspirados o cansados, que era la opción con más partidarios. Un salario de 1.084 euros llegó con carpeta de plástico. Pidió que constara en acta que mantiene desde hace años una relación «puramente administrativa» con la dignidad. Comparten piso, aunque no se dirigen la palabra desde noviembre.
Y las pensiones tomaron nota. Las públicas han formado una rondalla y aseguran que seguirán siendo sólidas, sostenibles y, en ciertos trámites, bastante testarudas. Han propuesto blindarse con hormigón, refranes de abuela y tres jubilados que saben dónde guardan las escrituras. Una comisión de sellos revisará el plan cuando aprenda a abrir los sobres.
El pleno municipal debatió además declarar festivo el día en que cada vecino cobre lo suficiente para dejar de calcular el precio del aceite mirando al techo. La moción quedó aplazada. El techo, consultado por unanimidad, comunicó que no desea intervenir en asuntos presupuestarios. La comunidad de vecinos aprobó mientras tanto comprar dignidad comunitaria a granel, siempre que los gastos de envío no arruinen la operación.
Al cierre de esta edición, los 1.700 euros seguían encerrados en un despacho negociando con un euro suelto y una moneda de cinco céntimos. «No pedimos privilegios», explicó Tablón desde el cajón. «Solo queremos que, cuando hablen de nosotros, no nos pasen también la factura de la metáfora». El ayuntamiento estudiará el caso al terminar la siesta reglamentaria.