El mercado confirma que 21.000 euros compran exactamente un chiste
La tarifa de 'La Revuelta' ha sido declarada razonable por un mercado que, según todos los indicios, es un señor con corbata.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, El mercado audiovisual ha defendido los 21.000 euros por programa de ‘La Revuelta’ como una tarifa acorde con sus valores. Nadie ha localizado al mercado para pedirle que lo explique, ni ha encontrado una silla en la que pueda declarar. El presidente de RTVE sostuvo la cifra ante las críticas del Partido Popular sobre la retribución de David Broncano, según la información publicada este miércoles.
La discusión ha dejado trabajo. La Oficina Municipal de Precios que Parecen Inventados investiga ahora qué más cabe dentro de los valores de mercado. Su primer informe sitúa una tostada con tomate «entre 1,80 euros y una participación minoritaria en el Banco de España». El silencio incómodo de una reunión de vecinos, en cambio, sube los martes.
«El mercado no es una persona, aunque tampoco descartamos que tenga DNI», ha dicho Lidia Merengue, portavoz accidental del Comité de Cosas Que Cuestan Mucho. Compareció ante un micrófono apagado y una maceta que hacía de secretaría. La maceta levantaba una hoja de Excel cada vez que alguien decía «valor».
“Si una cifra cabe en una frase, técnicamente es normal.”
Después, el propio mercado pidió que lo dieran de alta como autónomo. Una grapadora con ansiedad administrativa redactó el comunicado: lleva años fijando precios, absorbiendo sustos y soltando «es lo que hay» sin cobrar dietas. Hacienda no fue consultada para esta noticia. Aun así, habría contestado con un formulario que obliga al mercado a demostrar que existe antes de demostrar que no existe.
En el pleno extraordinario, celebrado en el bar de la comunidad, los vecinos intentaron calcular cuánto humor entra en 21.000 euros. El resultado provisional: 6.300 chistes medianos, 42 carcajadas de calidad y un cuñado completo. Al cuñado hay que darle café y mantenerlo lejos de la economía. La calculadora municipal se declaró en huelga; las divisiones le generan expectativas.
También se presentaron los Inspectores del Precio Razonable. Son funcionarios con cabeza de ticket de compra y colocan una etiqueta de «valor de mercado» sobre cualquier cifra difícil de explicar. Su jefe, Eustaquio Párrafo, aseguró que «si una cantidad cabe en una frase sin que nadie se desmaye, técnicamente es normal». Luego pidió un complemento por peligrosidad sintáctica.
Con eso sobre la mesa, el Ayuntamiento estudia crear un observatorio que vigile los límites del mercado. El proyecto sigue parado porque el mercado ha presentado una alegación contra su propia existencia. La comunidad de vecinos, mientras tanto, aprobó por unanimidad pagar los programas de televisión con euros, aplausos o croquetas, según el presupuesto y el ánimo de la mesa camilla.
Al cierre de esta edición, los 21.000 euros continuaban dentro de los valores de mercado. Estos se habían ampliado para incluir una tarde de siesta, tres sellos, una factura sin concepto y la posibilidad de que el mercado aprenda a hacer monólogos. «Lo importante es que todo esté valorado», dijo una carpeta azul desde el archivo. «Aunque sea por alguien que sepa dónde está el archivo.»