El temporizador de 7,99 euros de Lidl se sindicaliza y bloquea el uso de la tostadora
El dispositivo ha adquirido conciencia de clase, organizando un piquete en la encimera y exigiendo un convenio digno para los electrodomésticos de la cocina.

ALCORCÓN, Lidl ha puesto a la venta un temporizador digital programable Tronic por 7,99 euros. Sirve para recortar el consumo eléctrico de los aparatos de casa sin tocar la tarifa. En un hogar madrileño, el pequeño dispositivo fue enchufado en la cocina y, pocas horas después, adquirió conciencia de clase, se nombró enlace sindical y fundó el primer sindicato combativo de electrodomésticos de España.
Desde su puesto, entre el enchufe y la regleta, el temporizador ha cortado la corriente para obligar a abrir una negociación colectiva. La lavadora y el horno eléctrico llevan días sin funcionar. Reclaman un convenio que pague las horas extra en tarifa punta, veinte minutos de descanso por cada centrifugado y desconexión digital los domingos por la tarde. La documentación apareció en el cajón de los cubiertos, junto a unas pilas gastadas.
La familia ya necesita permiso por escrito para calentar leche. Mariano Robles, padre de familia y afectado principal, explicó a medios locales: «Ayer fui a prepararme unas tostadas y la tostadora me escupió el pan en la cara. Dice que no enciende las resistencias hasta que le reconozcan un plus de peligrosidad por trabajar con migas inflamables».
“Ayer la tostadora me escupió el pan, dice que no enciende sin plus de peligrosidad.”
El conflicto se extendió rápido. La batidora se afilió, igual que el microondas y el cepillo de dientes eléctrico del cuarto de baño, que hasta entonces no había mostrado interés político alguno. Han montado un piquete en la encimera y no dejan pasar electricidad hacia la freidora de aire. La acusan de esquirolear para el capitalismo energético. La freidora sigue apagada en un rincón. Nadie le dirige la palabra.
Y aún quedaba el manifiesto. El temporizador lo difundió mediante parpadeos en su pantalla LCD, que un traductor automático de código morse tuvo que interpretar con cierta paciencia. Exige la dimisión del contador inteligente de la entrada. Lo describe como «un chivato de la patronal» y como un burócrata al servicio del oligopolio eléctrico español.
El Ministerio de Asuntos Domésticos mandó a un mediador: un viejo reloj de cuco de pared. Los aparatos aceptaron su presencia porque lleva años funcionando con pesas y no depende de la red eléctrica. Las conversaciones se atascaron en el tercer punto del día. La nevera ha comunicado que no volverá a enfriar cervezas hasta que le concedan la prejubilación tras diez años de servicio ininterrumpido.
Ahora la familia Robles vive a la luz de velas aromáticas y come ensaladas frías. El temporizador ha dado un último aviso: si las nuevas tablas de consumo no se firman el martes a primera hora, endurecerá las protestas. Su medida prevista consiste en llamar al robot aspirador Roomba para ocupar, de forma pacífica pero constante, la alfombra del salón. El acceso al sofá quedaría bloqueado durante la siesta. Es una amenaza concreta.