La acampada de Sol se queda por motivos de seguridad y por falta de alternativa
La Delegación del Gobierno considera que retirar el campamento podría ser más peligroso que convivir con él hasta nuevo aviso, o hasta que alguien encuentre un enchufe.

MADRID, La Delegación del Gobierno rechazó la petición de la Comunidad de Madrid para disolver la acampada de la Puerta del Sol. Su conclusión: retirarla podría crear más riesgos para la seguridad ciudadana. A algunas personas les tranquilizó saber que sacar de allí a una concentración ya instalada podía resultar complicado, sobre todo porque estaba allí.
El argumento oficial cabe en una frase de andar por casa: mejor no tocar algo si al tocarlo existe la posibilidad de que se mueva. «Hemos estudiado la situación y concluido que mover algo que lleva días sin moverse puede provocar que se mueva», explicó Anselmo Cifuentes, portavoz del Inventario Nacional de Cosas que Conviene No Empujar. Hablaba desde una silla, situada con prudencia detrás de otra silla.
La Comunidad había pedido disolver la acampada. La Delegación entendió que obligar a las tiendas, las pancartas y las bolsas de patatas a iniciar una retirada ordenada podía empeorar el asunto. El informe técnico ocupa 84 páginas, incluye un apéndice sobre cables y aconseja conservar la situación actual hasta que deje de ser la situación actual.
“Mover algo que lleva días sin moverse puede provocar que se mueva.”
De ahí el problema práctico. Según fuentes próximas a una mesa auxiliar, habría que avisar primero a la acampada y luego explicarle que tiene que irse. Después tocaría esperar que todos lo entendieran a la primera. Los expertos consideran esa hipótesis «optimista incluso para un lunes». El documento no entra en qué ocurriría si alguien pregunta dónde han guardado el megáfono.
«La alternativa segura era no hacer nada, pero no hacer nada requiere mucha coordinación», señaló Begoña Montalbán, directora general de Permanencias Provisionales y Otras Cosas que Se Alargan. Compareció ante los medios junto a un cono de tráfico que, según indicó, representa «la prudencia, la señalización y la voluntad de no meterse en medio». El cono no declaró nada. Tampoco se apartó.
La ciudad debate ahora esta versión de la seguridad preventiva. Una situación se considera suficientemente segura si se evita cualquier gesto capaz de convertirla en otra situación. La Federación de Comunidades de Vecinos del Centro estudiará aplicar el criterio a las reuniones de escalera, los cumpleaños infantiles y las visitas del cuñado, siempre que nadie eleve demasiado la voz.
Por ahora, la acampada sigue en Sol. Las autoridades vigilan que siga sin necesidad de hacer nada que altere esa continuidad. «Nuestro objetivo es que todo permanezca estable, incluso si para ello tenemos que mantenerlo exactamente como está», resumió un hombre de pie junto a una papelera. Consultada sobre el asunto, la papelera permaneció en silencio por motivos de seguridad.