Totalmente falsoInventado desde cero. No lo compartas como verdadPolítica · 3 min de lectura

Valdeperplejos suspende la gravedad para ahorrar en castillos hinchables en sus fiestas

El pleno municipal aprueba la flotabilidad obligatoria de los vecinos, desatando el caos en la hora del vermú y obligando a atrapar las tapas con redes de mariposas.

Foto de archivo: personas flotando en el aire
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: ZenJoe / Pixabay

VALDEPERPLEJOS. El consistorio de esta localidad aprobó la suspensión temporal de la ley de la gravedad en un pleno extraordinario. La normativa entró en vigor el jueves a la hora de la siesta. Buscan recortar los gastos de las fiestas patronales. Ya no hace falta alquilar atracciones de feria. Y los mimos que fingen chocar contra un cristal invisible se han quedado sin trabajo. Los niños rebotan ahora libremente contra la capa de ozono. Abajo, los padres tratan de anclarlos al asfalto atándolos a garrafas de aceite de oliva de cinco litros a modo de lastre.

La idea partió directamente de la concejalía de Festejos y Física Cuántica. Alguien echó cuentas. Derogar las leyes fundamentales de la termodinámica salía bastante más barato que pagar a la orquesta de las verbenas. El vocal de Asuntos Ingrávidos defendió la gestión abrazado a una farola de la plaza para no salir disparado hacia la constelación de Orión. «Hemos comprobado que si los vecinos no tienen peso, tampoco tienen motivos para quejarse del precio de los churros», explicó. Esta falta de masa fuerza el trato vecinal. Es literalmente imposible esquivar a tus conocidos cuando una corriente térmica te arrastra de cabeza contra el campanario.

Esa movilidad obligada ha generado problemas logísticos durante los festejos. El jueves cancelaron de urgencia el concurso de lanzamiento de huesos de aceituna. El primer proyectil superó la velocidad de escape de la Tierra. El comité organizador lo tuvo que reclasificar en el acta como basura espacial. Tomarse el vermú también requiere algo de práctica. Las peñas del pueblo beben la cerveza en biberones herméticos. Y el tradicional plato de bravas flota disperso por el aire. Los clientes persiguen los dados de patata con cazamariposas por toda la terraza antes de que la salsa manche algún toldo.

“«Si los vecinos no tienen peso, no pueden quejarse del precio de los churros en la plaza»” — Un vocal de Asuntos Ingrávidos, sujeto a una farola para no salir volando

Las quejas sobre estas nuevas rutinas no han tardado en llegar al ayuntamiento. Los concejales de la oposición consideran la medida una chapuza integral. Pero sus protestas no imponen el mismo respeto cuando las gritan pegados al techo del salón de plenos. Llevan flotando boca abajo desde la votación del martes. La plataforma Vecinos con Vértigo exige una solución inminente. Un portavoz de la agrupación protestó en la calle mientras intentaba atrapar un jamón que se había escapado volando de la carnicería. «Exigimos que se restituya el peso a las personas mayores y a los inspectores de Hacienda», reclamó. Llevan días sin poder pisar el suelo.

Para frenar el caos aéreo, la Policía Local ha empezado a repartir cuerdas de tender la ropa. La instrucción oficial es que los viandantes se desplacen agarrándose de balcón en balcón. La comunidad de vecinos del edificio principal se niega en rotundo a prestar sus fachadas para esto. Alegan que las ordenanzas municipales prohíben colgar políticos en las zonas comunes. El párroco del municipio también ha puesto el grito en el cielo. Amenaza con suspender la procesión del domingo. Los feligreses llevan toda la semana levitando sobre la figura del santo para buscar un ángulo diferente en las fotos. El cura considera que la actitud vulnera el respeto y las normas básicas de la perspectiva.

Ajenos a las críticas, en el despacho del alcalde negocian ahora una prórroga de la ingravidez. Quieren aprovechar la situación excepcional para limpiar los canalones del pueblo sin alquilar grúas. De cara a las fiestas del año que viene, la comisión plantea ir un paso más allá y derogar la linealidad del tiempo. Así la mañana de resaca transcurriría en tan solo tres segundos. De momento, los habitantes de Valdeperplejos continúan sus vacaciones sujetos con fuerza a las macetas de geranios. Solo esperan a que el alcalde vuelva a pulsar el botón de la gravedad y todos caigan de golpe contra el asfalto.

¿Qué te ha parecido?