Totalmente falsoInventado desde cero. No lo compartas como verdadPolítica · 2 min de lectura

La cola de la oficina pública exige su propio turno para poder esperar

El trámite empezó con 14 personas y terminó solicitando sello, ventanilla y una pequeña banda municipal para avanzar.

Foto de archivo: ballot box
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: 8385 / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La cola de la Oficina Comarcal de Trámites Innecesarios ha presentado esta mañana una solicitud para conseguir un turno con el que seguir existiendo como cola, según ha informado su portavoz, Celestino Bragas, responsable de Asuntos Circulares. El expediente tiene 47 páginas, va encuadernado en espiral y se ha entregado en esa misma cola, que llevaba tres horas aguardando delante de sí misma.

Todo empezó cuando una vecina acudió a renovar el certificado de que aún no había renovado ningún certificado. Preguntó dónde tenía que ponerse. La cola agitó varias papeletas en dirección al fondo y le explicó que antes debía acreditar que había llegado al principio. «Para avanzar necesitamos saber de dónde venimos, y para saber de dónde venimos necesitamos avanzar», declaró la propia cola en un murmullo de abrigos, resoplidos y una tos seca.

La mañana fue empeorando con orden. El grupo llegó a reunir a 19 personas, aunque cuatro eran formularios doblados y una era una planta de plástico pendiente de respuesta sobre su empadronamiento en una maceta. La ventanilla número 3 seguía cerrada por exceso de apertura. La número 4 pidió que alguien le sellara el silencio administrativo.

“Para avanzar necesitamos saber de dónde venimos.” — Celestino Bragas, encargado de Asuntos Circulares

Con aquel panorama ya consolidado, el ayuntamiento intervino sin haber sido consultado, porque nadie localizaba el impreso necesario para consultarlo. Convocó un pleno extraordinario en la sala de espera. Allí, la concejala ficticia de Turnos y Pasillos, Mireia Churrasco, propuso sacar la cola a la calle para que pudiera esperar su turno de entrada al edificio. La moción salió adelante por mayoría de personas que, en ese momento, ya aguardaban en otro sitio.

La decisión tuvo consecuencias geométricas. La cola cruzó la puerta, dio la vuelta al edificio y volvió a entrar por la ventana de la fotocopiadora. Allí se sumaron tres ciudadanos que afirmaban llevar años esperando una copia de un documento que jamás habían presentado. Eusebio Taladro, de pie cerca de una máquina de agua averiada, resumió el asunto así: «He venido a preguntar cuánto falta y ahora me han dado cita para preguntarlo».

Por la tarde devolvieron el expediente. Faltaba una fotocopia de la cola, una fotografía reciente de la cola y una declaración jurada que certificara que la cola no fingía ser una fila de sillas. Celestino Bragas anunció entonces que el trámite quedaba suspendido hasta que la oficina recibiera autorización para autorizarse a sí misma. Nadie preguntó quién la expediría.

La cola seguirá instalada hasta que aparezcan una ventanilla libre, un sello compatible y alguien dispuesto a ocupar el último puesto sin convertirse legalmente en el primero. La oficina ha colgado un cartel: cualquier ciudadano que pregunte cuándo le toca será enviado al principio de la espera. Según el plano oficial, ese principio queda detrás del edificio y dentro del próximo martes.

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