RaroNoticia real, llevada a un sitio extrañoPolítica · 2 min de lectura

El Supremo declara inútil un recurso y el recurso exige una segunda opinión

La norma ya estaba anulada, pero los papeles han formado una comunidad de vecinos para decidir quién deja de existir primero.

Foto de archivo: pila de documentos legales en un escritorio
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: myrfa / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, El Tribunal Supremo ha declarado la pérdida sobrevenida de objeto de los recursos pendientes contra el real decreto de creación de universidades, anulado con anterioridad. La resolución se entiende sin dificultad en términos jurídicos. Los documentos afectados, en cambio, han pedido audiencia antes de acabar en un archivador.

Este periódico ha consultado una carpeta de bordes doblados. El decreto anulado llevaba semanas tratando de explicar a los recursos que ya no quedaba nada sobre lo que discutir. Ellos insistían en que necesitaban «cerrar una etapa» y solicitaron una sala mayor para seguir hablando de un asunto que ya no se encontraba jurídicamente en la habitación.

Luego apareció la fotocopia. Se presentó en el registro con una instancia destinada a demostrar que estaba oficialmente anulada. Jacinto Montalbán, funcionario de ventanilla y jefe accidental de los asuntos que nadie sabe dónde poner, le exigió una copia compulsada de sí misma como prueba de su inexistencia. La fotocopia se negó por dignidad. Sigue esperando turno junto a una grapadora con ansiedad.

“Solo queremos que conste que volveremos si algún día volvemos a existir.” — Marisa Candelas, portavoz de la Plataforma de Apelaciones Contra la Nada

Los recursos pendientes han constituido la Plataforma de Apelaciones Contra la Nada. La preside una silla giratoria, elegida por unanimidad: era el único objeto capaz de seguir moviéndose sin llegar a ninguna parte. Su portavoz, Marisa Candelas, presentó un programa de mínimos con tres reuniones, dos cafés y una votación para decidir si la votación anterior había perdido también su objeto de forma sobrevenida.

«No pretendemos revivir el decreto, que bastante tiene con estar anulado», declaró Candelas desde debajo de una mesa. «Queremos que conste que, si algún día vuelve a existir, nos encontrará organizados y con una carpeta azul». La plataforma ha contratado además a un becario invisible para redactar un recurso contra la mera posibilidad de que el asunto quede resuelto definitivamente.

El ayuntamiento ha cedido una sala para la próxima reunión. El pleno municipal ha precisado que solo podrá utilizarse si se aporta un certificado que confirme que la sala continúa siendo una sala después de alojar una discusión sobre algo inexistente. Hacienda, consultada mediante una calculadora encontrada en un cajón, recuerda que cualquier objeto adquiere obligaciones fiscales cuando pasa más de tres días encima de una mesa.

Al cierre de esta edición, el decreto continúa anulado y los recursos carecen de objeto. El archivador, por su parte, sigue lleno. La carpeta de bordes doblados ha anunciado que recurrirá ante una instancia superior integrada por una estantería, un sello de caucho y el cuñado de alguien que asegura haber leído la Ley de Enjuiciamiento Civil durante una siesta. El caso se resolverá cuando los papeles pierdan, también de forma sobrevenida, las ganas de seguir siendo papeles.

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