Villanueva del Despiste adelanta la siesta por decreto y el reloj del ayuntamiento dimite
El pleno aprobó por unanimidad dormir antes de comer; el reloj de la plaza presentó su renuncia a las tres en punto.

VILLANUEVA DEL DESPISTE. El ayuntamiento de esta localidad ha ordenado dormir antes de comer. Anoche se aprobó en el pleno municipal adelantar la tradicional siesta a las once y media de la mañana. Quieren dejar la tarde libre. Y la medida ya ha provocado la primera dimisión oficial en el pueblo. El histórico reloj de la plaza mayor se ha negado a seguir trabajando ante el caos absoluto de ver a ciudadanos en pijama haciendo cola en la panadería a la hora del aperitivo.
El colapso del reloj ocurrió a las tres de la tarde. A esa hora el pueblo siempre entraba en su letargo diario. El viejo mecanismo de la torre emitió un crujido metálico enorme. Y se rompió. Acto seguido la aguja de los minutos cayó a plomo sobre el agua de la fuente. La esfera de piedra muestra ahora un mensaje de error absurdo a base de números romanos desordenados. Unos minutos más tarde apareció una carta misteriosa bajo la puerta del despacho de la alcaldía.
Ese documento contenía la renuncia formal. El texto está firmado por la propia maquinaria y acusa al consistorio de intrusismo profesional en los ritmos circadianos de la gente. «Me niego a seguir marcando las horas en un municipio donde el pijama de franela sustituye al traje de pana antes del telediario», dice el papel. Exige el cobro inmediato de su finiquito. Lleva trescientos años de servicio ininterrumpido en la plaza. La indemnización solicitada es de cuarenta kilos de grasa industrial y unos engranajes nuevos.
“Me niego a marcar las horas donde el pijama sustituye al traje antes del telediario”
El alcalde no ha tardado en reaccionar a las demandas. Don Filemón García ha salido a dar explicaciones llevando un batín de seda y zapatillas de andar por casa. Defiende la nueva ordenanza de la siesta con total convicción. Argumenta que esperar a tener la tripa llena para dormir supone un desperdicio de energía intolerable. «Si dormimos con el estómago vacío, los sueños son más ligeros y nos despertamos con un hambre voraz que estimula la facturación de nuestros bares», detalló el primer edil. Soltó la frase mientras bostezaba frente a los micrófonos sin molestarse en taparse la boca.
La oposición municipal también apoyó este desastre en su momento. El partido Unión de Vecinos Desvelados votó a favor durante aquella extraña sesión de madrugada. Pero ahora aseguran que todo fue una trampa oficial. Remigio Perales es su portavoz y últimamente pasea por la calle con una almohada bajo el brazo. Hoy ha reconocido sin tapujos que levantaron la mano por puro acto reflejo. Pensaban que le estaban pidiendo un café cortado al bedel del pasillo por lo temprano que era.
En la calle la situación es de vértigo cronológico constante. La gente camina completamente desorientada. Doña Angustias es la presidenta de la comunidad de propietarios del edificio más alto del pueblo. Ayer tuvo que cenar sopa de ajo a las cuatro de la tarde y no le sentó nada bien. Tampoco sabe en qué momento es socialmente aceptable ponerse a barrer el descansillo. Teme molestar a los vecinos del segundo piso que igual están ya en fase de sueño profundo.
Reemplazar al reloj dimitido está resultando bastante complicado. El ayuntamiento intentó subcontratar de urgencia el reloj de sol de una localidad vecina. Las negociaciones se han estancado de forma indefinida. El sindicato de monumentos solares exige la instalación inmediata de un toldo para los días de lluvia y sistemas de protección contra las palomas. El equipo de gobierno considera esto un lujo inasumible para las arcas públicas.
La solución provisional consiste en gritar la hora a pulmón. El consistorio ha metido en nómina a un pregonero eventual. Este hombre sale al balcón del ayuntamiento más o menos cada doscientos minutos. Simplemente se asoma a la plaza y avisa a voces de que ya es la hora de algo. Luego deja a la libre interpretación de cada ciudadano si toca freír un huevo en la sartén o volver directamente a la cama. Algunos prefieren salir a regar los geranios en plena oscuridad.