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La izquierda negociará con palomas, electrodomésticos y farolas para evitar la mayoría del PP

El bloque progresista inscribe a una borrasca atlántica y a una máquina de café con conciencia de clase para asaltar el Senado.

Foto de archivo: town hall building
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: juergen-polle / Pixabay

MADRID, el Partido Socialista ha empezado a tantear candidaturas conjuntas al Senado para las elecciones del 29 de noviembre. Quiere impedir otra mayoría absoluta del Partido Popular. En esas conversaciones han entrado una bandada de palomas marxistas, cuatro farolas del paseo del Prado y una máquina de café con conciencia de clase sindical.

La necesidad de recortar el poder de veto conservador en la Cámara Alta ha empujado al partido fuera de la biología humana. Eusebio Torralba, coordinador de alianzas interespecies y mobiliario urbano, sostiene que las cuentas obligan. «Si el Partido Popular suma escaños con facilidad, nosotros debemos sumar con la flora, la fauna y los electrodomésticos de la capital», declaró mientras ajustaba un micrófono a un geranio, previsto como número tres por Cuenca.

La aritmética ha traído condiciones.

“«He tenido que clasificar a la lluvia como agrupación de electores independientes»” — Un funcionario anónimo de la Junta Electoral Central

Las reuniones a puerta cerrada se han complicado por las exigencias de los nuevos socios. Los sindicatos de pececillos de plata que viven en los archivos del Senado amenazan con abandonar el pacto si no se mantiene la humedad de los sótanos. La máquina de café, por su parte, reclama avena ecológica en lugar de leche desnatada. Los viernes exige que se cante La Internacional antes de servir un cortado.

También hay papeles que rellenar. En la Junta Electoral Central, la megacoalición está dejando una mañana bastante larga. Un funcionario anónimo admite que no existe formulario para inscribir un fenómeno meteorológico: la candidatura suplente por Pontevedra sería una borrasca. «He tenido que clasificar a la lluvia como agrupación de electores independientes», lamentó, agotado por una burocracia que ya incluye dimensiones adicionales.

El problema administrativo no es el único. Amparo Villalobos, catedrática de demoscopia paranormal, cree que parte del electorado de izquierdas no acabará de entender el programa de un radiador de hierro fundido. «El radiador promete calentar los hogares, pero su encendido discurso sobre la expropiación forzosa de las calderas centrales asusta a las comunidades de vecinos más moderadas que prefieren no meterse en política», analizó.

La candidatura sigue en pie. De momento se llama Suma, Sigue, Ladra y Parpadea. En el último acto de precampaña, la líder de las fotocopiadoras del Ministerio de Trabajo dio un mitin mediante pitidos agudos de atasco de papel. Un técnico de mantenimiento lo tradujo sobre la marcha. Las grapadoras de tenaza que llenaban el auditorio municipal aplaudieron con sinceridad, dentro de sus posibilidades mecánicas.

Falta saber si políticos tradicionales, muebles descontentos y fauna urbana bastarán para quitarle el Senado a la derecha. Mientras tanto, propaganda prepara papeletas con feromonas de gato y tinta magnética. La intención es que todos los sectores de esta mayoría voten sin sentirse excluidos por el frío sistema electoral.

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