SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaPolítica · 2 min de lectura

Aprobado el estatuto universitario, incluido el derecho a estar «más o menos»

El nuevo marco regula derechos, deberes, paro académico e inteligencia artificial, y reconoce la presencia física como concepto flexible.

Foto de archivo: aula universitaria vacía con pupitres
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: WOKANDAPIX / Pixabay

MADRID, El Consejo de Ministros ha aprobado el nuevo Estatuto del Estudiantado Universitario. La norma actualiza derechos y deberes, y también pone por escrito qué ocurre con el paro académico y con la inteligencia artificial. No dice si estudiar sigue siendo obligatorio. Cada cual podrá interpretarlo con madurez y una manta.

La novedad con efectos más visibles es el derecho a barely show up, traducido en la versión española como «comparecer de manera simbólica». El imaginario artículo 14 bis considera suficiente haber pasado alguna vez por delante de la facultad. También sirve haber visto un aula desde lejos o guardar, sin abrir desde septiembre, un correo de la universidad.

La asistencia queda como «una aspiración institucional de carácter orientativo». Para acreditar que se intenta cumplirla, el estudiante podrá aportar un ticket de cafetería. Una foto borrosa de una pizarra también valdrá. Y queda el testimonio de un compañero que declare: «Yo creo que estaba matriculado, pero no pondría la mano en el fuego».

“Estar presente y estar disponible son dos estados diferentes.” — Nerea Valcárcel, portavoz del Observatorio Nacional del Alumno Aproximado

Con esa presencia ya resuelta, el paro académico también entra en terreno administrativo. Podrá convocarse cuando el alumnado necesite parar, descansar o mirar el calendario hasta que aparezca una fecha razonable para empezar. Habrá que avisar con antelación, salvo si llega el cansancio de golpe, hay examen sorpresa o es lunes. Para esos casos sigue vigente la doctrina del «ya veremos».

El Estatuto exige un uso responsable y transparente de la inteligencia artificial, compatible con el aprendizaje. El Comité Interuniversitario de Dudas Éticas, presidido por una grapadora con experiencia, propone una declaración de autoría en cada trabajo: «Lo he hecho yo, con ayuda de varias máquinas y de mi primo, que entiende de ordenadores».

La cuestión, al parecer, era distinguir dos cosas. «La universidad reconoce por fin que estar presente y estar disponible son dos estados diferentes», explicó Nerea Valcárcel, portavoz del Observatorio Nacional del Alumno Aproximado, desde una sala de reuniones reservada desde hacía tres cursos. «El siguiente paso será regular el derecho a entregar una práctica dentro de plazo emocionalmente razonable».

El Ministerio presenta el Estatuto como una actualización de los derechos y deberes del estudiantado. Las universidades se disponen a aplicarlo con reglamentos, formularios y esa persona que sabe dónde está el sello. En los campus, la noticia se ha recibido con alivio. Llegar tarde podrá ser una conducta, una excepción o una línea estratégica de futuro, según quién abra el expediente.

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