SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaPolítica · 2 min de lectura

El Gobierno descubre que el paro desaparece si la estadística sigue en un cajón

La publicación sobre los fijos discontinuos inactivos vuelve a aplazarse, mientras una oficina propone declarar inexistente todo dato incómodo.

Foto de archivo: official documents desk
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: winvcf / Pixabay

MADRID, La estadística que permitiría contar cuántos trabajadores fijos discontinuos permanecen inactivos vuelve a no tener fecha de publicación. El Ministerio de Economía y el INE han aplazado otra vez una cifra atascada desde hace más de un año, según el hecho real que inspira esta noticia y que, en esta ocasión, venía ya bastante trabajado.

La decisión ha aliviado al recién creado Departamento de Resultados Estadísticos que No Conviene Mirar, una dependencia imaginaria instalada en una sala sin ventanas, con una fotocopiadora que sólo saca buenas noticias. «Si no sabemos cuántos son, técnicamente son una cantidad muy manejable», ha dicho su portavoz, Eustaquio Castañeda, detrás de una persiana bajada.

El sistema es sencillo: el dato se guarda en un cajón hasta que deja de molestar. La Oficina para la Higiene de las Cifras lo considera compatible con la transparencia, siempre que el mueble lleve cristal esmerilado. Según fuentes próximas al mobiliario, el cajón lleva cerrado tanto tiempo que recibe correspondencia y ya ha solicitado empadronarse.

“Si no sabemos cuántos son, técnicamente son una cantidad muy manejable.” — Eustaquio Castañeda, portavoz del Departamento de Resultados Estadísticos que No Conviene Mirar

«No estamos ocultando nada», decía una nota dejada por el propio cajón, escrita con letra de funcionario y una mancha de café en una esquina. «Estoy en una pausa técnica de duración indefinida para que la realidad madure». La comunidad de vecinos del edificio ha pedido no cargar con más responsabilidades. Tiene pendientes las actas de la última junta.

Y la costumbre ha ido calando. En los pasillos del ministerio, varios funcionarios anónimos emplean el dato como unidad de medida: un informe está a dos aplazamientos de publicarse; una comparecencia requiere tres prórrogas; una promesa de claridad equivale a una carpeta vacía con una pegatina que pone «en proceso». Nadie ha confirmado todavía si estas unidades entrarán en el sistema oficial.

La maniobra también ha alterado la conducta del paro. Cuando alguien pregunta por los trabajadores inactivos, la cifra se esconde detrás de otra cifra. Después, esta segunda cifra pide una mesa de trabajo para decidir si conviene abrir el archivador. Sobre el papel, el mercado laboral queda despejado. Sobre la mesa, se acumulan papeles.

El INE y el Ministerio de Economía siguen sin publicar la estadística aplazada, el único elemento reconocible de toda esta historia. Lo demás, incluida la propuesta de cambiar el cajón por una siesta institucional trimestral, sale de la redacción. «Cuando salga el dato, saldrá con toda su verdad», ha asegurado Castañeda. «Y, si no sale, con toda su puntualidad».

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