SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaPolítica · 3 min de lectura

El Gobierno crea un medidor oficial para calcular cuánto buitre tiene un fondo

La nueva norma permitirá distinguir entre la inversión ética y un ave rapaz con Excel hasta 2030.

Foto de archivo: un bloque de pisos
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: wal_172619 / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE. El Ejecutivo municipal ha aprobado un decreto de vivienda. Prolonga hasta 2030 el veto a la compra de pisos por fondos de inversión. La medida solo afecta a adquisiciones por debajo del 70 % de su valor. La restricción se aplica de forma automática si presentan una concentración de buitre superior a la permitida por la comunidad de vecinos reunida en asamblea ordinaria.

Ese porcentaje requiere un instrumento de medida. El cálculo depende ahora del Índice de Rapacidad Financiera Aplicada. Es una tabla de 184 páginas impresa a doble cara que puntúa factores concretos. El número de corbatas beige en el consejo de administración resta puntos. También penaliza la facilidad con la que el fondo dice «poner el activo en valor» durante una visita a un bajo interior. Evalúa además la presencia de una terraza anunciada como «oasis urbano» junto a un contenedor de vidrio.

Obtener una mala puntuación no cierra todas las puertas. Los fondos con menos de siete plumas sobre diez pueden seguir comprando viviendas si demuestran fines éticos. Tienen que entregar una declaración jurada. El documento certifica que han sentido una punzada de humanidad durante una videollamada al menos una vez al trimestre. Conservarán esa punzada en formato PDF por si la reclama Hacienda en una inspección de rutina.

“No queremos expulsar a toda la fauna financiera, sólo a la de la calculadora.” — Marga Paniagua, directora del Observatorio de Aves con Gabardina

Las inspecciones fiscales llegan cuando menos se esperan. Marga Paniagua dirige el Observatorio de Aves con Gabardina y ayer explicó la normativa. Hablaba desde una mesa cubierta de migas de pan y folletos de hipotecas a tipo fijo. «No queremos expulsar a toda la fauna financiera», aclaró. Solo a la que da vueltas sobre un bloque con una calculadora entre las garras.

La categoría ética exige algún esfuerzo de cara al público. Las entidades aspirantes pueden acreditar su condición instalando una planta de interior en la recepción. El ficus suele dar buenos resultados en estos casos. Suma puntos ofrecer agua del grifo a los inquilinos en un vaso de cristal. Y deben abstenerse estrictamente de llamar «solución habitacional flexible» a un trastero sin ventana con una litera. El sello tiene una validez de seis meses. Caduca de forma automática en el mismo instante en que alguien pronuncie la palabra «sinergias» en una reunión de equipo.

El control de estos requisitos exige personal sobre el terreno. El Ayuntamiento enviará inspectores equipados con prismáticos. Llevarán un detector de eufemismos calibrado por la mañana y una carpeta de gomas azul. Su trabajo consiste en visitar promociones inmobiliarias sospechosas. Comprobarán si el precio anunciado incluye el concepto de «luz natural». O el de «posibilidades» para intentar describir un pasillo largo. Revisarán también si se cobra un extra por la «pared compartida con el cuarto de contadores». Detectar estos elementos seguidos les permite pedir que baje una persiana y sentarse a reflexionar.

Esa reflexión ya ha empezado en la calle. En la plaza consistorial se reunieron varios propietarios de una sola maceta para manifestar su preocupación por la complejidad del baremo. Un hombre que esperaba a la línea 4 del autobús resumió el problema. Miraba un anuncio de un estudio de 19 metros cuadrados pegado en la marquesina de cristal. «Yo no sé si esto es un fondo buitre, pero el piso ya tiene aspecto de nido».

El nido en cuestión pedía seiscientos euros al mes. Fuentes del Ayuntamiento insisten en que el objetivo de la norma es proteger la vivienda sin perjudicar a quienes invierten con sensibilidad. Pero esa sensibilidad no puede estar guardada en una carpeta de red llamada «rentabilidad agresiva final definitiva 3». El texto entrará en vigor de forma inminente. Solo falta que el boletín municipal consiga despegar las páginas que se han quedado pegadas por un exceso de criterio ético.

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