SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaPolítica · 2 min de lectura

Feijóo y Sánchez logran ponerse de acuerdo al descubrir que el puesto está en Alemania

Ambos respaldan a Hernández de Cos para presidir el BCE, demostrando que la geografía sigue siendo la gran política de Estado.

Foto de archivo: official documents desk
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: MrWashingt0n / Pixabay

FRÁNCFORT. Alberto Núñez Feijóo ha respaldado la candidatura del exgobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos para presidir el Banco Central Europeo. El Gobierno de Pedro Sánchez ya había expresado el mismo apoyo. En España se ha seguido el acuerdo con la cautela habitual, aunque los mapas políticos respiraron y una papelería de Toledo dedicó una ovación breve al asunto.

La explicación, según el Instituto Peninsular para el Estudio de las Cosas que Pasan Fuera, llevaba tiempo tapada por capas de debate nacional: el puesto está en Alemania. «Cuando el destino incluye maleta, aeropuerto y un país donde nadie conoce el pleno municipal de tu pueblo, el consenso aparece con una facilidad conmovedora», señaló Nicanor Valdivieso, portavoz del instituto y responsable de la sección Viajes que Parecen Política.

El dato ha dado ideas en Madrid. Fuentes del Comité de Acuerdos Improbables, que se reúne los martes en una sala con moqueta azul, creen que el sistema sirve para más asuntos. Habría que mandar las competencias más polémicas a bastante distancia, a ser posible a un país con enchufes distintos y una carta de desayunos que exija diccionario.

“Cuando el destino incluye maleta, el consenso aparece con facilidad.” — Nicanor Valdivieso, portavoz del Instituto Peninsular para el Estudio de las Cosas que Pasan Fuera

«No decimos que España esté preparada para el consenso, pero sí para el consenso con consigna de equipaje», declaró una portavoz del comité, identificada como La Persona que Lleva los Billetes. La distancia, sostiene, activa un patriotismo preventivo. Todos quieren que el candidato triunfe si el despacho queda a más de mil kilómetros y la reunión no arranca con un «como ya sabéis».

La teoría ya ha llegado a las comunidades de vecinos. La presidencia de una escalera de Valladolid propone llevar a Alemania la próxima discusión sobre el ascensor. En Murcia, un administrador estudia trasladar a Fráncfort la votación sobre las bicicletas en el rellano. «En cuanto hay una frontera, la gente escucha más», explicó un hombre de pie junto al buzón del cuarto.

En la cafetería Europa, los expertos en política exterior han recibido la noticia con especial entusiasmo. Un camarero colocó un mapa de Alemania junto a la caja para futuras negociaciones. Hay una zona sombreada con el texto «Aquí no hablamos de lo de siempre» y una flecha hacia Fráncfort: «Trabajo serio, discusiones después».

Por Lola Fuentes.

La candidatura de Hernández de Cos sigue su recorrido con los apoyos ya conocidos de Feijóo y del Gobierno de Sánchez. El episodio deja una conclusión provisional en España. Dos rivales pueden coincidir en algo si el acuerdo se llama Banco Central, el tren sale temprano y nadie plantea resolverlo en una comunidad de vecinos.

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