El Gobierno declara la guerra al IVA para que la televisión pública llegue a fin de mes
El Ejecutivo acelera un decreto para compensar a RTVE, mientras el Congreso descubre que también se puede esquivar por motivos fiscales.

MADRID, El Consejo de Ministros ha autorizado por vía urgente un real decreto ordinario para retocar la financiación de RTVE y compensar el IVA no recuperable, sin necesidad de que el Congreso lo convalide. Es una operación administrativa. Ha provocado el alivio discreto de quien descubre un recibo de la luz bajo el felpudo y decide aplazar el asunto hasta el martes.
Con el mecanismo aprobado, la televisión pública podrá tapar el agujero fiscal mediante una fórmula que no pasa por la Cámara Baja. La explicación oficial cabe en una carpeta. Sus consecuencias políticas, en cambio, ya ocupan varias estanterías: una deuda tributaria dispone de más margen de maniobra que un diputado durante un pleno de agosto.
«No estamos evitando al Congreso, estamos permitiendo que descanse de nosotros», explicó Pelayo Castañeda, portavoz accidental de la Oficina Nacional para la Circulación de Papeles Importantes. Mientras hablaba, sellaba un sobre con otro sello que decía «URGENTE, PERO SIN PRISA». El procedimiento es ordinario, precisó, aunque se ha tratado con la solemnidad de los incendios, las investiduras y las reuniones de vecinos con una derrama pendiente.
“La democracia sigue intacta, aunque la hemos dejado en la sala de espera”
El decreto sigue adelante. En los pasillos del Ministerio, una calculadora de sobremesa a la que nadie cambia las pilas desde hace años aseguró que el IVA no recuperable «es como una visita de Hacienda a la que nadie ha invitado, pero que trae sus propias sillas». La máquina no figura en ningún organigrama. También sugirió pagar la factura, una idea archivada de inmediato por exceso de realismo.
La urgencia ha servido para recuperar una costumbre administrativa española: transformar una cuestión contable en una prueba de resistencia institucional. Ahora el decreto recorre los circuitos previstos con informes, anexos y una fotocopia cuya utilidad nadie conoce. Si faltase, el país podría detenerse hasta después de la siesta.
Y la documentación ha hecho el resto. Un comité inventado por ella misma, la Comisión Interministerial de Cosas que No Pueden Esperar, celebró la decisión con un comunicado manuscrito en el reverso de una carta del banco. «La democracia sigue intacta, aunque la hemos dejado un momento en la sala de espera», indicó su secretario, Eusebio Montalbán, desde el interior de un archivador azul.
Mientras tanto, el Congreso conserva su función constitucional como lugar al que se acude cuando hay tiempo, consenso o una cámara de televisión enfocando. La financiación de RTVE queda pendiente de una solución legal y de esa esperanza nacional, ya antigua, de que una factura deje de parecer factura cuando se le cambia bastante el nombre.