El folio de la lista conjunta cobra vida y exige asilo político bajo una puerta
Una grapadora y un PDF neurótico se unen a la huelga del material de oficina para evitar que las formaciones progresistas formalicen su matrimonio de conveniencia.

MADRID, El PSOE estudia concurrir al Senado en una lista conjunta con otras formaciones de izquierda para evitar una mayoría del PP. Tiene hasta el 16 de octubre para decidir su candidatura. Esta mañana, sin embargo, el trámite quedó interrumpido de golpe: el folio en blanco destinado a recoger las firmas cobró vida, adquirió una conciencia de clase bastante exigente y se encerró con pestillo en un despacho para boicotear el pacto.
Es un papel reciclado A4, de ochenta gramos y modales escasos. Se niega a admitir tinta de bolígrafo institucional hasta que las formaciones progresistas acuerden un programa común. Varios asesores vieron cómo la hoja empezaba a temblar mientras los negociadores trataban de encajar todas las siglas en la cabecera. Catorce acrónimos en un margen. El folio lo consideró una agresión estética y, también, un desorden difícil de justificar.
Javier Cifuentes, bedel mayor, dio la alarma. «Estábamos frotando el tapete verde para la foto de la firma del acuerdo exprés cuando, de repente, el folio se arrugó solo. Se hizo un cilindro, esquivó un tintero y rodó hasta la puerta para atrincherarse y pedir asilo político», relató el funcionario, consternado ante la falta de disciplina de la celulosa moderna.
“«El folio adoptó forma de cilindro y rodó a la puerta para exigir asilo político»”
La prisa no ayudó. Evitar el monopolio conservador en la Cámara Alta ha acelerado las conversaciones, aunque el folio no atiende a presiones. Ha creado un sindicato radical con una grapadora de escritorio y una taladradora que cuestiona abiertamente la jerarquía del Estado. Bajo la puerta aparecen pequeñas notas del autodenominado Colectivo de Celulosa Combativa. Rechazan servir para legitimar un matrimonio de conveniencia.
Al mediodía se sumó una impresora multifunción. Expulsó manifiestos en favor de una jornada reducida para los cartuchos de tóner. El texto advertía de que reunir tantas facciones ideológicas en un espacio físico podía causar una fisión nuclear de egos y comprometer la integridad estructural y moral de toda la copistería del edificio.
La impresora complicó el plan digital. Algunos propusieron registrar la coalición con un documento electrónico, pero el equipo informático descartó la idea enseguida. Los técnicos sostienen que los PDF desarrollan neurosis bajo estrés electoral: piden actualizaciones constantes y una cantidad desorbitada de galletas informáticas para guardar un triste borrador.
Con el 16 de octubre a la vista, contrataron a Macarena del Valle, psicóloga especializada en intervenir con objetos inanimados. Diagnosticó al papel ansiedad por apego, tras el trauma de contemplar cómo anteriores coaliciones se desintegraban pocos meses después. Recomendó una nana conjunta para calmar sus fibras. No hubo acuerdo sobre la melodía y el documento se dobló furiosamente hasta convertirse en pajarita.
El plazo se agota. Los funcionarios intentan sobornarlo con un plastificado de lujo y una estancia VIP en un archivo con control de temperatura. El folio sigue bajo la puerta, sin moverse. Exige una renta básica universal para los pósits amarillos y la prohibición total de los clips metálicos, a los que acusa de ejercer presión clasista sobre los bordes de la clase trabajadora.