Nacionalistas vascos exigen un testamento notarial para que Vox no herede la cubertería
El aviso de que no irán "ni a heredar" con la extrema derecha inspira un protocolo estricto para proteger las tierras del pueblo y el piso de Alicante.

MADRID, las declaraciones de representantes nacionalistas vascos según las cuales no irían «ni a heredar» con la extrema derecha han entrado ya en fase notarial. Un grupo de asesores parlamentarios ha redactado un documento bastante largo para explicar por qué no pueden compartir la legítima del Estado. También propone mandar peritos al hemiciclo, inventariar los ceniceros y evitar pleitos posteriores por los lindes entre escaños.
La idea sale de las peleas familiares más duraderas, de esas que empezaron por un manzano en una finca de secano y ya nadie sabe cómo acabaron. El borrador circula por la cámara baja. Dice que cualquier acercamiento con otras formaciones conservadoras obligará a los diputados a renunciar a las tierras del pueblo, al apartamento de Alicante y a futuras votaciones de los Presupuestos Generales.
«Si esa gente va a sentarse en la sala de espera de la notaría, nosotros nos quedamos en el coche escuchando la radio con las ventanillas subidas», explicó Gorka Lasa, presidente del Ilustre Colegio de Repartos Testamentarios y Conflictos de Sobremesa. «Ya nos conocemos todos aquí. Primero te dicen que solo quieren apoyar una investidura y, cuando te quieres dar cuenta, se han llevado el reloj de péndulo del abuelo. Con nosotros que no cuenten para repartir despachos si luego no piensan pagar el recibo del IBI».
“«Primero apoyan la investidura y luego se llevan el reloj del abuelo».”
De ahí el protocolo. El rechazo a integrarse en bloques políticos posteriores al veintinueve de noviembre coloca las coaliciones parlamentarias en la misma categoría que una reunión de vecinos. Los ideólogos sostienen que pactar una legislatura equivale a decidir el color del patio interior. Después llegan los gritos en el rellano y los burofaxes de agosto.
«Nos negamos rotundamente a entrar en ningún bloque de socios porque sabemos muy bien cómo acaba el cuento», añadió Edurne Mendizábal, vocal del Comité Interino de Agravios Históricos y Lindes de Terreno. «Empiezas acordando una sencilla ley de transporte y terminas adelantando de tu bolsillo el arreglo de la antena parabólica, mientras la oposición se hace la despistada para no soltar un duro. Preferimos el aislamiento total, como ese tío soltero que vive en el pueblo y no abre la puerta a la hora de la siesta».
La distancia tendrá vigilancia. Para que se cumpla durante toda la legislatura, el protocolo plantea contratar procuradores especializados en divorcios contenciosos que recorran los pasillos del Congreso sin descanso. Llevarán una cinta métrica y comprobarán que haya dos despachos vacíos entre unas zonas y otras. Nadie debería acercarse tampoco a la vitrina de la vajilla buena.
El manual reserva varios anexos al comportamiento en la cola del comedor. Si el encuentro es fortuito, el diputado deberá mirar fijamente la bandeja de postres y resoplar lo bastante alto como para recordar el desencuentro familiar de la Nochebuena de 1998. Si se cruzan las miradas, el procedimiento es simple: girar la cabeza y soltar un bufido largo.