SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaPolítica · 2 min de lectura

El simulador electoral colapsa al calcular catorce millones de escisiones a la izquierda

Los sociólogos no dan abasto ante las infinitas combinaciones de listas conjuntas, pactos por portales y plataformas de votantes escindidos de sí mismos.

Foto de archivo: town hall building
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: juergen-polle / Pixabay

MADRID, expertos en demoscopia electoral han advertido esta mañana de que las combinaciones posibles de pactos ya rebasan la capacidad de cálculo del Estado. El simulador de escaños se creó para comprobar qué pasaría si los partidos de izquierda y derecha concurrían juntos o por separado. Ahora produce escenarios en los que un votante de Palencia forma coalición consigo mismo, después de escindirse de las dudas que le han entrado durante el desayuno.

Todo se torció al incorporar la última reconfiguración de la izquierda de la izquierda. El modelo ya maneja cientos de plataformas, clasificadas según el tono de voz de sus portavoces o el café que piden. «Al principio calculábamos alianzas sencillas, pero la ley d’Hondt se ha recalentado», explicó don Evaristo Peñarrubia, director de Combinatoria Avanzada del Instituto Demoscópico Central. «Tenemos una simulación en la que dos corrientes asamblearias se fusionan durante el aperitivo y se disuelven antes del postre. Entre ambas arañan medio escaño en el Congreso».

La ley d’Hondt no ha sido la única víctima. El pactómetro de televisión ha dejado paso a una pizarra de dieciséis metros, vigilada por matemáticos en chándal. Los últimos modelos indican que, si varios partidos minoritarios pactan una confluencia rotatoria en días alternos, el último diputado por Guadalajara acabaría adjudicado a un buzón de Correos. Los técnicos ven una salida: celebrar siete elecciones a la vez en realidades paralelas y sacar la media en una hoja de cálculo con las macros rotas. Nada tranquilizador.

“«Al principio calculábamos alianzas sencillas, pero la ley d'Hondt se ha recalentado»” — Don Evaristo Peñarrubia, director de Combinatoria Avanzada

Con ese panorama, en las sedes de los partidos se ha parado casi todo. La militancia ya no lee programas. Consulta gráficos interactivos para averiguar si compensa aliarse con la plataforma ciclista o con la comunidad de vecinos del portal contiguo. Doña Amparo Lentejo, portavoz de la Comisión de Microconfluencias de Barrio, reconoció que hay tensión: «Nadie baja a fumar porque, mientras va en el ascensor, sus compañeros pueden registrar una sigla nueva que excluya a los fumadores de liar».

El bloqueo tampoco se limita a ese lado del hemiciclo. Los algoritmos intentan prever qué ocurriría si la derecha tradicional y la derecha impaciente se repartieran las provincias pares y rifaran las impares a los chinos en una gasolinera. En quince simulaciones seguidas, los dos bloques empatan con el mismo número de papeletas. La investidura tendría que resolverse en un pulso al mejor de tres entre dos notarios de Zaragoza.

Y los electores empiezan a acusarlo. Una encuesta telefónica reveló ayer que buena parte de la ciudadanía ya no sabe si, al votar, respalda una confluencia, una corriente escindida o simplemente valida el tique del aparcamiento. Varios encuestados dijeron que preferirían votar directamente a una ecuación cuadrática antes que aprenderse las siglas semanales de quienes les representan.

Ante la posibilidad de que los servidores del ministerio se apaguen, algunos funcionarios propusieron repartir los trescientos cincuenta escaños en el sorteo de la Lotería de Navidad. Los analistas electorales descartaron la idea por excesivamente sencilla. Un bombo tradicional deja fuera demasiadas variables de confluencia y apenas calcula doce escisiones por minuto.

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