Obligatorio recibir consejos de un «cuñado de guardia» para hacer trámites municipales
El consistorio también ha introducido una siesta obligatoria en hamaca para los expedientes de Urbanismo con el objetivo de preservar las tradiciones locales.

VILLATRANCA DE LOS PAPELES, el ayuntamiento de este municipio ha aprobado una ordenanza destinada a complicar los trámites burocráticos locales. Desde hoy, quien pida una licencia deberá pasar antes por la aprobación de un «cuñado de guardia», nuevo funcionario público encargado exclusivamente de ofrecer consejos que nadie había pedido.
Ya no bastará con coger número y esperar ante una ventanilla. A los vecinos los llevarán a un escenario preparado como el salón de una casa durante una sobremesa de domingo. Allí, el funcionario de turno les dirá por qué han rellenado mal el formulario y cómo él habría resuelto el asunto en la mitad de tiempo, con saliva y un poco de celo.
«La cita previa por internet era demasiado fría y estaba provocando una crisis de identidad entre nuestros vecinos más puristas», ha explicado Paco Gutiérrez, recién nombrado concejal de Asuntos Familiares. «Si quieres instalar un toldo, ahora escuchas primero a un señor llamado Mariano. Te dirá que esa tela es basura, que el presupuesto es un timo y que coges el bolígrafo de forma equivocada».
“«Si quieres un toldo, Mariano te dirá que te van a estafar y que coges mal el bolígrafo»”
La medida requería personal. El consistorio ha contratado a cuarenta hombres seleccionados por su capacidad para cruzarse de brazos, mirar una zanja y negar despacio con la cabeza. Cada consulta deberá empezar con la frase «tú lo que tienes que hacer es», seguida de una explicación sobre un conocido en la capital que, según parece, puede evitarse todo el papeleo.
El sistema ya ha tenido sus primeros tropiezos. El miércoles se detuvo el registro porque un vecino intentaba dar de alta a su perro y el cuñado de guardia sostuvo que era un gato grande. La ordenanza da más valor a la percepción del cuñado que a la biología objetiva, de modo que el perro figura ahora como felino y su dueño debe comprarle arena perfumada.
La confusión no termina ahí. Urbanismo ha impuesto además un periodo de siesta para los expedientes: los documentos descansan en una hamaca del archivo municipal entre las dos y las cinco de la tarde. Durante esas horas está prohibido sellar papeles o preguntar cómo va el asunto. Susurrar junto a los archivadores conlleva multa y la obligación de invitar a churros a toda la oficina.
«Es un triunfo de la administración pública y una vuelta a nuestras raíces», señalaba un vecino que lleva semanas intentando pagar un impuesto. «Ayer me sellaron el impreso después de darle la razón al funcionario sobre que la llegada a la Luna se grabó en un polígono industrial de VILLABRUMA. Ha sido como pasar la Nochebuena con mis suegros».
En el municipio vecino, SAN BURÓCRATA DEL VALLE, estudian ir un paso más allá. Para empadronarse, el ciudadano tendrá que defender su petición ante un holograma de residentes enfadados, ocupados en discutir quién dejó abierta la puerta del portal y por qué el rellano huele a coliflor.