SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaPolítica · 2 min de lectura

La izquierda estudia compartir papeleta, pero exige una esquina propia

Tras la disculpa de Gabriel Rufián por no lograr una candidatura unitaria, el ego progresista prepara una papeleta con tabiques.

Foto de archivo: papeletas de votación sobre una mesa
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: blickpixel / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE. La izquierda abrió este viernes una mesa de negociación para comprobar si sus partidos pueden compartir papeleta sin compartir protagonismo. La iniciativa llegó después de que el candidato de ERC al Congreso, Gabriel Rufián, admitiera que no haber conseguido una candidatura unitaria para las elecciones generales había sido un fracaso.

La reunión tuvo lugar en una sala municipal con mesa redonda. Los asistentes pidieron sustituirla por varias mesas pequeñas, por si alguna formación quedaba demasiado cerca del centro. El acta provisional recoge un primer avance: nadie cerrará un acuerdo hasta decidir quién puede afirmar que hizo todo lo posible por cerrarlo.

«Estamos totalmente a favor de unirnos, siempre que la unidad respete nuestra independencia, nuestro espacio, nuestra tipografía y el orden alfabético que nos corresponde», explicó Maite Cobalto, portavoz de la Comisión para la Convivencia de Siglas. Mientras hablaba, colocaba separadores de metacrilato entre dos casillas de una papeleta imaginaria.

“La unidad será posible cuando nadie parezca haber cedido.” — Maite Cobalto, portavoz de la Comisión para la Convivencia de Siglas

La discusión ha llegado al papel. Una candidatura común obligaría a varias organizaciones a figurar en la misma línea, algo que los expertos ven con más recelo que compartir ascensor con quien acaba de decir «luego hablamos». El Instituto de Ingeniería Electoral Emocional propuso una papeleta desplegable, con pestañas, puertas correderas y un patio interior donde cada partido pueda salir a tomar el aire si otro recibe aplausos.

También se estudia reservar a cada sigla un minuto exclusivo de humildad durante la campaña. Ahí podrá reconocer que la situación es grave, lamentar que los demás no hayan estado a la altura y anunciar que cede por responsabilidad histórica. La cesión deberá constar como victoria propia y aparecer en negrita.

El reparto de espacio sigue dando trabajo. «El problema no es que haya demasiados egos. Algunos quieren sentarse en el centro del banco», dijo un hombre junto a la máquina de café, que se identificó como coordinador accidental del pasillo. Defiende una papeleta tan ancha que cada candidato tenga su propio aplauso, lema y urna de emergencia.

Las conversaciones continúan. El Ayuntamiento de Villanueva del Despiste ha reservado un salón de actos para una posible foto de familia: hay ciento veinte sillas y los organizadores han solicitado ciento veinte primeros planos. «La unidad llegará cuando todos acepten que nadie ha perdido por culpa de ella», resumió Cobalto desde el interior de un archivador, donde se había metido para negociar sin que nadie la viera.

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