SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaPolítica · 2 min de lectura

La izquierda convoca su último esfuerzo y descubre que era el penúltimo

El intento de integrar a Podemos en el Frente Amplio activa el mecanismo tradicional: más reuniones, más carpetas y una nueva escisión.

Foto de archivo: personas en reunión con carpetas de oficina
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: Bru-nO / Pixabay

BARCELONA, Ada Colau ha pedido a todas las fuerzas de izquierda un último esfuerzo para cerrar un acuerdo que incorpore a Podemos a una candidatura conjunta con el Frente Amplio. Aún queda tiempo. El ecosistema progresista ha recibido la petición con la calma de quien distingue, a varios pasillos de distancia, otra reunión de coordinación.

Se ha activado el viejo protocolo de unidad. Empieza con una mesa de trabajo, pasa por una comisión de garantías y acaba generando varias mesas nuevas que no reconocen la autoridad de la primera. Nadie tiene claro quién preside el proceso, aunque las partes coinciden en que hará falta un grupo que lo determine.

La Oficina Provisional de Asuntos Pendientes, que seguirá existiendo mientras queden asuntos pendientes, ha repartido un documento de 84 páginas: «Bases para unas bases que permitan hablar de las bases». Su portavoz, Evaristo Montalbán, jefe accidental de la Subcomisión de Sillas, ha reclamado «un último esfuerzo adicional, seguido de otro último esfuerzo por si el anterior se queda corto».

“La unidad está muy cerca, pero cada vez hay más unidades que la buscan.” — Un hombre que estaba esperando el ascensor

El texto exige conservar la identidad de cada fuerza y también la de cada corriente que habita dentro de ella. Queda por proteger la identidad personal de quienes consideran insuficientes todas las anteriores. Para que haya entendimiento, cada delegado deberá llevar una carpeta de distinto color y explicar durante tres minutos por qué la carpeta ajena supone una amenaza metodológica.

La conversación ha llegado a «unidad con matices». Todos aceptan presentarse juntos, siempre que la palabra «juntos» figure en un anexo, en letra pequeña y con nota al pie. Un comité de expertos en acuerdos de izquierdas ha avisado de que el pacto, si sale, provocará previsiblemente la aparición inmediata de una plataforma crítica: habrá llegado demasiado pronto.

«Aquí no se rompe nada», ha precisado Leocadia Prats, coordinadora de la Mesa para Evitar Mesas. Colocaba cinta de balizamiento alrededor de tres sillas que acababan de separarse espontáneamente. «Algunas piezas necesitan emanciparse para volver a integrarse con mayor autonomía», ha añadido desde dentro de un archivador.

La Comisión de Seguimiento del Último Esfuerzo mantendrá abiertas las conversaciones hasta que haya acuerdo, se termine el tiempo o surja otra comisión que juzgue insuficiente el mandato de la actual. En el pasillo, un hombre que esperaba el ascensor lo ha resumido sin levantar la vista: «La unidad está muy cerca, pero cada vez hay más unidades buscándola».

Las fuerzas implicadas aún disponen de tiempo para acordar una candidatura conjunta. Según fuentes del calendario, también les alcanza para fundar una plataforma, una corriente, una coordinadora y la coordinadora de la coordinadora antes de sentarse otra vez a hablar de unidad.

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