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El voto por correo provoca una crisis existencial en la política conservadora

Tras defenderse que el sistema es garantista, varios sobres han exigido reconocimiento sindical y derecho a la siesta.

Foto de archivo: sobres electorales para el voto por correo
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: jackmac34 / Pixabay

MADRID, El portavoz nacional del PP sostuvo que el voto por correo ofrece garantías y animó a utilizarlo. Con ello llevó la contraria a las dudas planteadas por Isabel Díaz Ayuso y otros dirigentes de su partido. Un desacuerdo político corriente. El asunto se torció cuando «correo» salió de la frase, apareció en la sede y dejó una carpeta azul sobre la mesa.

El acta de la reunión, redactada por un funcionario que llevaba tres días buscando un bolígrafo, recoge una pregunta incómoda: si el partido confiaba realmente en la existencia del correo. «Transportamos cartas desde hace siglos y aún se nos considera una hipótesis», declaró Paquetería Menor, portavoz de la Asociación de Sobres con Solapa. Hablaba desde dentro de un buzón municipal.

La comparecencia obligó a convocar al Consejo de Objetos que Aparentan Tener Opinión, reunido en una sala genérica de la Administración. Una papeleta doblada cuatro veces pidió que se distinguiera entre desconfiar del sistema y dudar de que una papeleta sea capaz de viajar sola, sin que alguien la acompañe a tomar un café.

“También tenemos recorrido, sellos y una vida interior bastante intensa.” — Gumersindo Engomado, presidente provisional del Sindicato de Documentos que Llegan Tarde

Y aquello no quedó ahí. Un sobre certificado presentó recurso contra la expresión «voto por correo», pues entendía que reducía su oficio a una mera dirección. «También tenemos trayecto, sellos y una vida interior bastante intensa», dijo Gumersindo Engomado, presidente provisional del Sindicato de Documentos que Llegan Tarde.

La burocracia permanecía hasta entonces en una esquina, ocupada en hacer fotocopias de sí misma. Durante ruegos y preguntas adquirió conciencia. Su primera medida fue crear un impreso de catorce páginas para solicitar el impreso de catorce páginas que permite pedir confianza en el correo. Después declaró festivo el martes. Nadie encontró el martes en el calendario.

En los pasillos, varios sobres reclamaron voto en las próximas elecciones internas de la comunidad de vecinos. La petición acabó remitida a una comisión que aún no existe porque espera autorización de otra comisión. Esta última ha solicitado a la comunidad de vecinos un certificado de empadronamiento. El procedimiento sigue su curso, o una versión administrativa de él.

Al cierre de esta edición, el sistema continuaba siendo garantista en los términos reales de la noticia y las dudas políticas seguían siendo dudas políticas. Lo demás, incluidos el sindicato de sobres, la papeleta con vida interior y la burocracia autónoma, es inventado. El buzón mantiene que se le debe una respuesta por escrito.

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