RaroNoticia real, llevada a un sitio extrañoRarezas · 2 min de lectura

El arroz sin falleras convoca un pleno para decidir quién puede ser valenciano

La retirada de las ilustraciones ha dejado a una comunidad de vecinos negociando con una paella que exige papeles de origen.

Foto de archivo: sartén de paella humeante al fuego
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: Timpo / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La sustitución de las falleras por espigas en el envase de arroz SOS ha abierto una crisis de identidad nacional en este municipio. A estas alturas, nadie tiene claro si la paella se cocina, se hereda o se presenta en ventanilla por triplicado. El Ayuntamiento ha convocado un pleno extraordinario para decidir qué imagen vigilará la despensa durante el resto del año.

Todo empezó por una ilustración retirada. La decisión real se tomó tras varias reclamaciones que advertían de que podía confundir sobre el origen del grano, pero en la calle del Azafrán lo han vivido como la desaparición de una frontera emocional. «Nos han quitado una señora del paquete y ahora el arroz viene sin autoridad», ha dicho Jacinta Morcillo, presidenta de la comunidad y vocal de asuntos que hierven despacio.

En la primera reunión, las espigas recién impresas pidieron turno de palabra. Entregaron una instancia de 43 páginas, escrita con tinta de clorofila, para dejar constancia de que no pretenden sustituir a nadie. Les molesta que se las considere un adorno, después de siglos trabajando de pie entre viento, pájaros y conversaciones sobre el precio del menú. La mesa les concedió cinco minutos, con posibilidad de prórroga si germinaban.

“No soy de ningún sitio hasta que alguien me deje reposar” — La paella de tamaño familiar, durante el pleno extraordinario

La cosa ya venía espesa. Una paella de tamaño familiar entró en la sala con un número de expediente atado al asa. «No soy de ningún sitio hasta que alguien me deje reposar», explicó el recipiente, acompañado por dos cucharones con credencial provisional. Pidió que no se la utilizara como prueba geográfica en discusiones de sobremesa y se marchó al comprobar que el café no llevaba caldo.

A media tarde intervino el Ministerio de Procedimientos Innecesarios, organismo que solo existe los jueves. Anunció una comisión para decidir si los granos pueden tener procedencia múltiple tras viajar en camión, pasar por un lavado y acabar en una fiambrera junto a una tortilla. La formarán un sello de caucho, tres archivadores y un hombre que estaba de pie junto a la fotocopiadora. Nadie ha confirmado que sepa cocinar.

La discusión acabó en el patio del colegio. El alumnado organizó una consulta para determinar si la paella pertenece a la tierra, al fuego o al adulto que dice «esto antes se hacía de otra manera». El resultado fue anulado: votaron dos palomas, un táper sin tapa y una cuchara abstencionista por motivos metálicos. Mientras tanto, Hacienda remitió un formulario para declarar el arroz sobrante como bien inmueble cuando lleve más de tres días en la nevera.

Al cierre de esta edición, las espigas ya habían creado un sindicato. Exigen que ningún envase prometa identidad regional sin añadir un mapa, una nota a pie de página y un teléfono para dudas existenciales. El Ayuntamiento ha pedido calma, aunque su máquina de turnos solo imprime «socarrat». La comunidad de vecinos volverá a reunirse mañana para decidir si la próxima compra será de arroz o de respuestas.

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