Una colonia de gorriones exige aceras con migas de categoría
Las aves han presentado un plano urbanístico hecho con servilletas y amenazan con mudarse a una fuente ornamental.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, Una colonia de gorriones ha pedido al ayuntamiento un «distrito de vuelo bajo», con bancos acolchados, papeleras que se abran despacio y una fuente reservada para beber por turnos. La solicitud llegó en una carpeta mordisqueada. La Oficina Municipal de Cosas que Pasan Rarísimo la registró y prometió estudiarla sin levantar demasiado la vista.
El escrito lleva la firma de Chema Rarito, cronista de esta edición y único periodista presente durante los nueve minutos en que las aves tomaron la rotonda de la calle del Algarrobo Imaginario. Los gorriones sostienen que el tránsito de peatones ha alcanzado «niveles incompatibles con una siesta decente». También quieren semáforos adaptados a su forma de cruzar: avanzar unos centímetros y arrepentirse a mitad de camino.
La ocupación de la rotonda dejó una portavoz. Jacinta Pluma habló ante los vecinos desde una señal de aparcamiento. El plan prevé marquesinas pequeñas para el sol, taquillas donde guardar pipas y traducción simultánea del piar al castellano administrativo. «No queremos privilegios, queremos que las migas tengan una planificación razonable», declaró. Después hizo una reverencia tan profunda que perdió una pluma y hubo que suspender la rueda de prensa.
“No queremos privilegios, queremos que las migas tengan una planificación razonable”
En el número 14 han recibido la idea con la prudencia habitual de quien vive bajo un canalón. Su presidente, Anselmo Rejilla, pidió que las aves dejen de reunirse a las seis y media de la mañana. «Una cosa es la convivencia y otra que el tejado parezca una estación de autobuses con plumas», dijo, con casco de bicicleta. Nadie consiguió averiguar el motivo.
La petición ya ha ganado volumen. Incluye un carril bici para palomas, un aparcamiento de emergencia destinado a murciélagos con vértigo y una zona de silencio para que los gatos puedan fingir que no miran. El ayuntamiento ha montado una maqueta provisional con cartón, tres pinzas y una mandarina. Un comité de expertos la declaró patrimonio urbanístico. El comité era una mesa plegable.
Los comercios de la plaza han empezado a ponerse al día. La panadería La Espiga Improbable vende migas con numerito y la ferretería ha sacado cascos diminutos. En el quiosco cuelga un cartel: «No alimentar a los titulares de prensa». Un hombre junto a una maceta afirmó que todo mejorará, siempre que nadie deje votar a los gorriones sobre el color de los bordillos.
Al cierre de esta edición, la colonia anunció que aguardará hasta el jueves. Si no recibe respuesta, hará una marcha atrás hasta el tejado del polideportivo. En el ayuntamiento la amenaza no inquieta demasiado, salvo por un detalle: el polideportivo aún no existe y las aves parecen haber reservado sus localidades. La fuente ornamental sigue vacía. La vigila una paloma con carpeta.