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La Torre Montparnasse se declara fea por tiempo indefinido

Tras el rechazo de una renovación de 800 millones, el rascacielos ha creado una oficina para proteger su derecho a seguir siendo espantoso.

Foto de archivo: curious cat
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: Kessa / Pixabay

PARÍS, La Torre Montparnasse seguirá siendo fea por tiempo indefinido. La mayoría de sus propietarios ha rechazado la renovación de 800 millones de euros, según informó El País, y el edificio reaccionó ayer presentando una solicitud para conservar oficialmente su aspecto habitual.

«No podemos permitir que nos conviertan en una torre agradable», declaró el ascensor número 17, portavoz provisional de la recién creada Plataforma para la Defensa de las Fachadas Incómodas. «Llevamos décadas generando rechazo visual y tenemos una reputación que mantener». Habló entre las plantas 23 y 24. Allí sigue detenido por motivos artísticos.

La fachada sur envió a la comunidad de propietarios una carta de 46 páginas. Advierte de que cualquier mejora entrañaría una pérdida de identidad bastante peligrosa. El documento traía un dibujo de la torre con ventanas sonrientes, retirado de inmediato por propaganda inmobiliaria.

“No podemos permitir que nos conviertan en una torre agradable.” — El ascensor número 17, portavoz provisional de la fachada

Las palomas también han tomado partido. Han creado un sindicato con tres delegadas, una caja de resistencia y un calendario de huelgas de aterrizaje. Su portavoz, Paloma Dolores Cuatroplumas, sostuvo que la obra sería «una reforma integral de nuestros descansillos, y eso no se puede aprobar sin consultar a quienes dormimos en ellos». Las aves reclaman además que los cristales nuevos respeten el derecho a posarse mirando al oeste.

Con las palomas ya organizadas, la torre ha pedido al ayuntamiento que la declare «monumento oficialmente difícil de querer». El expediente está en la Ventanilla Única para Edificios Sentidos. Su directora, Maribel Tostado, lleva dos semanas sin contestar porque los formularios han desarrollado criterio propio. «El impreso de la casilla ocho se niega a marcar ninguna opción que implique esperanza», explicó.

En la calle, varios peatones dijeron que la torre les parecía igual que siempre. Un hombre que esperaba a que cambiase un semáforo creyó verla «un poco más orgullosa y bastante más gris». La torre niega haber cambiado de actitud, aunque al anochecer suspira y baja una persiana cuando pasa un edificio moderno.

Los propietarios seguirán conviviendo con el aspecto actual mientras el proyecto continúe rechazado por caro. Han convocado una reunión extraordinaria para decidir si colocan una placa que diga «Aquí pudo haber habido una reforma». Costaría 12 euros. Según fuentes del portal, la placa ya ha presentado una queja por falta de reconocimiento.

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