El registro civil danés declara la independencia tras ser protegido con «123456»
La contraseña más usada del mundo ha provocado una crisis administrativa en la que los formularios exigen ahora negociar sus condiciones laborales.

COPENHAGUE, El registro civil danés ha quedado expuesto después de que un atacante entrara en los datos de unos 8,8 millones de personas a través de la cuenta de una empresa informática protegida con «123456». El incidente ya era bastante incómodo en su versión real. Luego el registro comunicó que considera la contraseña una figura de autoridad.
Según Inés Valdegrapas, portavoz del Departamento de Incidencias que No Caben en una Carpeta, el martes el número «123456» apareció en recepción con una carpeta azul y exigió que lo trataran de «señor contraseña». Le negaron la petición porque no tenía cita previa. Entonces todos los certificados de nacimiento empezaron a emitir un zumbido bajo, pero claramente desaprobador.
«No es una clave débil. Es un empleado público con demasiada confianza», explicó Valdegrapas desde dentro de un archivador. Se había refugiado allí al descubrir que los formularios habían elegido representantes sindicales. Los documentos pidieron una jornada de seis horas, pausas para ser sellados y una cesta de Navidad con clips de colores.
“No somos papeles: somos una plantilla con mucha burocracia acumulada.”
El asunto tampoco acabó ahí. El padrón descubrió que tenía sentimientos. Varios folios dijeron sentirse «consultados únicamente cuando alguien necesita demostrar que existe», y una carpeta de empadronamiento solicitó traslado a una oficina con menos grapas. El acta la redactó una impresora que llevaba tres días suspirando sobre papel continuo.
Por su parte, «123456» ha fundado un partido político con otras claves fáciles de adivinar: «password», «qwerty» y el nombre de un perro que no consta en el registro. Su programa propone cambiar los controles de seguridad por una adivinanza semanal. También permitiría entrar en cualquier sistema a quien llamase dos veces al timbre.
Un hombre que estaba junto a la máquina de café aseguró que el número le guiñó un ojo. Nadie ha podido comprobarlo: la máquina exige ahora autenticación de dos factores y ve sospechoso cualquier movimiento de cejas. Hacienda ha sido avisada, aunque sus formularios han respondido que prefieren no meterse en asuntos de identidad.
Las comprobaciones por el acceso indebido siguen en marcha. El registro civil ha colocado mientras tanto un cartel provisional: «Por favor, no confundir seguridad con esperanza». La administración estudia sustituir todas las contraseñas por una combinación de letras, números y un pequeño acertijo moral. El 123456 ha recurrido la medida porque, según alega, nadie le explicó que seis números seguidos pudieran tener consecuencias.
El Comité para la Normalización de lo Inexplicable calcula que todo se resolverá cuando los documentos acepten volver al trabajo y la contraseña prometa no presentarse a las próximas elecciones de la comunidad de vecinos. Como gesto de buena voluntad, el registro ha permitido a todos los certificados descansar cinco minutos antes de regresar a demostrar que sus propietarios existen.