Benidorm declara el hormigón armado como verdura para liderar el urbanismo verde
Los rascacielos adquieren conciencia propia y las Vespas de alquiler se sindican para exigir pausas para la siesta bajo las palmeras del paseo.

BENIDORM, El ayuntamiento ha declarado oficialmente que el hormigón armado pasa a considerarse, desde hoy, verdura de temporada. Con ello pretende redefinir el urbanismo sostenible. La decisión se tomó después de que el skyline de la localidad cobrara conciencia durante la madrugada y reclamara a gritos que lo reconocieran como el bosque vertical más alto de Europa y, de paso, como parte del trópico.
Evaristo Palomar, flamante concejal de Fotosíntesis Neónica, sostiene que los edificios ya venían dando señales. «Nuestros rascacielos llevan décadas absorbiendo vapores de sangría barata y transformándolos en energía vibracional pura. Antes o después iban a cobrar vida y a pedir que los regaran dos veces al día», ha dicho desde un atril hecho con flotadores de flamenco reciclados.
El asunto no se queda en los edificios. También se ha instalado lo que el consistorio considera el aerogenerador más innovador del Mediterráneo: un bikini gigantesco, sujeto con cables de acero entre dos torres de apartamentos. La prenda aprovecha las corrientes de aire que levantan los jubilados cuando se abanican compulsivamente en agosto.
“«Era cuestión de tiempo que cobraran vida y pidieran ser regados dos veces al día»”
El bikini eólico alimenta cuatro mil carteles luminosos de bares de tapas, que seguirán encendidos sin pausa. El círculo ecológico queda cerrado, salvo por los destellos de neón rosa. Los técnicos municipales llaman al invento «energía del guiri renovable» y creen que revolucionará el mercado energético muy pronto, una previsión que no han concretado más.
La movilidad urbana también ha empezado a comportarse raro. El conocido enjambre de Vespas de alquiler que circula por las avenidas ha sufrido una mutación espontánea sin explicación científica aparente. Ahora cuentan con un sistema digestivo metálico y se alimentan por su cuenta de crema solar caducada, que lamen del asfalto cuando nadie las mira.
Eso ha complicado el tráfico. Las motocicletas han descubierto el cansancio, se han sindicado bajo las siglas de la Unión de Chapa Cansada y reclaman tres horas diarias de siesta bajo las palmeras del paseo marítimo. No aceptan menos.
Ante este panorama, el ministerio competente en urbanismo anómalo ha mandado con urgencia a varios botánicos especializados en arquitectura de los setenta. Consuelo Piqueras, jefa de la expedición, afirma que el futuro rascacielos residencial más alto de Europa ha desarrollado enormes raíces prensiles de acero inoxidable.
Piqueras ha observado que el edificio atrapa con esas extremidades subterráneas a turistas despistados y se nutre únicamente del algodón de sus calcetines blancos. Después los devuelve a la calle en sandalias. «Es un ecosistema perfecto y autosuficiente, casi poético si no fuera por el olor a fritanga de sus cimientos», dejó escrito en un cuaderno plastificado.
El pleno municipal ha querido rematar el plan de sostenibilidad extrema con otra medida. Aprobará por mayoría la retirada gradual del agua marina de las playas. A partir del verano, habrá una piscina inmensa de ginebra, tónica y rodajas de pepino. Así se evita la evaporación y las familias extranjeras se mantienen hidratadas y mansas durante las vacaciones.