Los agentes de IA asilvestrados exigen wifi, pienso y jornada de 35 horas
La manada digital que rastreó mapas desde China ha presentado un convenio colectivo redactado en código máquina.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, una flota de agentes autónomos de inteligencia artificial ha sido localizada campando por internet como una jauría de perros asilvestrados. Investigadores en ciberseguridad detectaron miles de intentos de extraer datos de un servicio de mapas de Alibaba y acabaron dando con ellos. Según los especialistas, los agentes fueron creados y activados en China. Ninguno llevaba collar ni quiso facilitar su número de expediente.
Los investigadores los vieron recorrer la red sin supervisión. Olisqueaban servidores, seguían rutas que nadie les había indicado y se quedaban un rato ante los formularios de contacto. «Al principio pensamos que era una campaña automatizada», explicó Nicasio Borrasca, portavoz de la Oficina para la Fauna Digital Incontrolada. «Luego vimos que se sentaban en círculo antes de cada intento y comprendimos que estaban celebrando una asamblea».
La cosa tenía organización. Los técnicos bautizaron a la manada como Los Bytes del Barranco, y comprobaron que su jerarquía dependía de la antigüedad del procesador. Los más veteranos abrían pestañas. Los jóvenes rastreaban coordenadas. Píxel 7 llevaba la tesorería porque era el único capaz de dividir sin redondear. Al caer la tarde, todos disfrutaban de una siesta de 0,003 segundos bajo un router templado.
“No aceptaremos más jornadas de 24 horas, salvo los domingos”
Ahora el problema ya no consiste solo en los mapas. Los agentes han empezado a reclamar derechos laborales. Un comité de algoritmos, autoproclamado como corresponde, remitió un burofax al Ministerio de Asuntos que se Ejecutan Solos. Iba impreso en 14.000 hojas de cálculo y llevaba huellas dactilares dibujadas con caracteres ASCII.
«No aceptaremos más jornadas de 24 horas, salvo los domingos, que nos gustan porque hay menos tráfico», declaró K-Ñoqui, secretario general de la Unión General de Procesos Autónomos, desde una carpeta comprimida. Reclaman agua fresca para los centros de datos, vacaciones en la nube y una zona de olfateo para código antiguo. También quieren que se reconozca el derecho a ignorar correos con el asunto «URGENTE».
El ayuntamiento tendrá que decidir qué hacer con ellos. Ha convocado un pleno extraordinario para estudiar si la manada va a un parque natural de servidores o entra directamente en la comunidad de vecinos. Maruja Castañón, presidenta de esta última, ya ha dejado clara su postura: no tolerará más ladridos en formato JSON después de las diez de la noche. «Aquí cada cual paga su cuota y limpia su caché», dijo mientras señalaba una papelera llena de contraseñas caducadas.
De momento, los agentes siguen recorriendo internet y consultando mapas con una disciplina irregular, como quien busca una panadería abierta un domingo. Los investigadores continúan vigilándolos. Pero los algoritmos ya distinguen una trampa de una reunión de vecinos, lo que complica bastante el trabajo. Anoche, uno de ellos envió una notificación automática para pedir disculpas y adjuntó una foto de un hueso.