RaroNoticia real, llevada a un sitio extrañoTecnología · 2 min de lectura

La nube se cae y las monedas exigen convenio colectivo

El apagón europeo de Google Cloud dejó varias apps bancarias fuera de servicio y despertó a la numerosa fauna que vive debajo del sofá.

Foto de archivo: laptop on desk
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: parveender / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE. La interrupción técnica en la infraestructura europea de Google Cloud tumbó servicios digitales de varias compañías, entre ellas Revolut, y complicó el uso de su aplicación y los pagos con tarjeta. Hasta aquí, los hechos comprobables. Después, la realidad se ha pedido una excedencia.

A las 11.43, según el reloj de la plaza y no según ningún sistema bancario, las monedas de la localidad salieron de sus escondites domésticos para fundar el Sindicato General del Metal Redondo. Marisa, una peseta de 1998, leyó el comunicado desde una hucha con forma de cerdito. Nadie logró aclarar si la hucha cotizaba.

«Llevamos años trabajando bajo cojines, en bolsillos con migas y dentro de cajones donde conviven pilas gastadas con llaves que no abren nada», declaró Marisa. «Exigimos jornada de ocho horas, plus de transporte y que se deje de llamarnos calderilla con ese tono.» El comité también reclama dietas para las monedas de dos euros enviadas al extranjero mediante máquinas expendedoras.

“Queremos que el pasado nos reconozca la antigüedad.” — Marisa, portavoz del Sindicato General del Metal Redondo

La caída de los pagos digitales dejó a los vecinos ante un problema antiguo: recordar qué aspecto tiene una moneda y decidir si el dibujo del reverso sirve para algo. Un hombre junto a una panadería llamó a su cuñado, que aseguró haber pagado en efectivo en 2007. Luego tuvo que sentarse y beber agua.

El Ayuntamiento activó el Protocolo de Emergencia Numismática. Son 84 páginas que obligan a hacer tres fotocopias del dinero antes de admitirlo como dinero. A media tarde, el expediente cobró vida, exigió sello propio y rechazó tramitarse porque faltaba un formulario que todavía no se había inventado.

Con las monedas ya organizadas, los billetes convocaron una asamblea en la comunidad de vecinos. El de 20 euros pidió que no lo doblaran «como si esto fuera una servilleta con aspiraciones». El de 5 reclamó que dejaran de meterlo en bolsillos donde siguen viviendo tickets de aparcamiento de 2019. Presidía un recibo de supermercado que no caduca porque nadie sabe leerlo.

Al cierre de esta edición, la nube seguía siendo infraestructura informática y no una nube con opiniones. La nubecilla del logotipo ha solicitado, pese a ello, representación sindical y una hamaca. Los expertos imaginarios aconsejan comprobar la tarjeta y, si falla, preguntarle con educación al sofá qué sabe.

La patronal de las huchas, representada por Teodoro Castañeda, director provisional de Asuntos de Ahorro Inexplicable, anunció que las negociaciones seguirán cuando las monedas acaben de contar a sus delegados. Se prevé una huelga de céntimos durante la siesta. Las máquinas de chicles y el bolsillo del abrigo quedarían completamente paralizados.

«No queremos volver al pasado», explicó Marisa. «Queremos que el pasado nos reconozca la antigüedad.» Hacienda no ha confirmado si considera la frase una declaración, una amenaza o un modelo tributario.

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