Rockstar reúne a 4.700 personas para delinquir digitalmente con precisión
La plantilla de GTA VI crece hasta casi 5.000 empleados, todos dedicados a perfeccionar el noble arte de robar coches virtuales.

MADRID, El desarrollo de «GTA VI» ya reúne a más de 4.700 empleados en doce oficinas. La cifra sirve para contener las horas extra y sostener una previsión de cuarenta millones de copias vendidas. Simular delitos menores se ha convertido así en uno de los mayores dispositivos laborales de la humanidad.
El reparto de tareas ha alcanzado un nivel tranquilizador. Según la Oficina Nacional de Asuntos Automovilísticos Imaginarios, cada coche virtual cuenta con alguien que vigila el ángulo exacto al que se abre la puerta. Otra persona comprueba que el personaje mire a ambos lados antes de cruzar. Una tercera decide si el peatón se ha indignado lo bastante.
«Hemos dejado de hacer un videojuego y ahora organizamos una oposición estatal para auxiliar de robo de utilitarios», explica Teodoro Bragueta, coordinador del Comité de Pequeños Delitos Simulados. Habla desde el interior de un archivador, por razones administrativas. «La plaza incluye conducción temeraria simulada y un curso para decir “era solo un momento” ante una comunidad de vecinos digital».
“Hemos organizado una oposición estatal para auxiliar de robo de utilitarios.”
Con tanta gente, algunos puestos ya resultan inevitables. Hay especialistas en persianas que bajan demasiado despacio, técnicos de bolsas de patatas de gasolinera y responsables de que las persecuciones acaben en un callejón con la gravedad justa. El organigrama aún no reserva un departamento para encontrar las llaves del coche. Sí hay una planta entera destinada a averiguar quién las ha cambiado de sitio.
La ambición comercial también pesa. Vender más de cuarenta millones de copias obliga a tratar cada detalle con la seriedad de Hacienda un martes por la mañana. Un grupo calcula cuántos jugadores conducirán cinco minutos antes de invertir tres horas en una matrícula que nadie verá. Otro redacta informes sobre quienes dirán «yo solo voy a probarlo un rato» y descubrirán, bastante después, que ha amanecido.
La noticia ha llegado a Villanueva del Despiste. La comunidad de vecinos la ha recibido con cautela. «Aquí ya necesitamos doce personas para decidir quién baja la basura, así que entendemos perfectamente el esfuerzo», afirma Maruja Castañeda, presidenta de la finca y vocal accidental del Consejo de Simulación Urbana. La junta estudia contratar a un diseñador para reproducir el timbre del portal, siempre que tenga modo historia.
Por su parte, el cuñado nacional ha ofrecido sus servicios como consultor de realismo. Propone una misión en la que el protagonista intenta aparcar sin rozar otro coche y termina llamando al seguro. El comité considera que la idea se aleja demasiado de la fantasía del juego, aunque admite que podría funcionar como expansión independiente.