SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaTecnología · 2 min de lectura

España agota el último hueco de encimera con la freidora que además funciona como vaporera

El lanzamiento de una máquina capaz de dorar patatas y cocer brócoli al unísono sume a los hogares en un grave dilema metafísico y espacial.

Foto de archivo: freidora de aire en encimera llena
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: 2857440 / Pixabay

MADRID, La paz doméstica de las cocinas españolas, ya bastante precaria, afronta su mayor desafío arquitectónico desde que Lidl ha puesto en catálogo una freidora de aire que también sirve de vaporera por 89,99 euros. El aparato reúne en un cubo de plástico la tarea de dorar croquetas y la de ablandar merluza por condensación. Miles de encimeras han llegado al colapso absoluto. En muchos pisos, el mármol llevaba tiempo ocupado por cafeteras y por una panificadora que nadie toca desde 2018. Ahora queda oficialmente clausurado.

El problema tampoco se reduce a los metros cuadrados. Hay una crisis diplomática entre dos maneras de entender la gastronomía. «Hasta ahora el orden estaba claro: quien freía con aire presumía de modernidad crujiente y quien cocía al vapor admitía su tristeza nutricional», explica Evaristo Mármol, presidente de la Asociación Nacional de Encimeras Saturadas. «Juntar ambas cosas bajo una misma tapa amenaza con romper el tejido social. Ya no sabemos si enchufar el cacharro para un homenaje de fritanga o para una penitencia de alcachofas».

Y el asunto ya ha salido de la cocina. En rellanos de media España se han convocado reuniones extraordinarias de vecinos para calcular cuánto aguantan los tabiques. Los administradores de fincas sostienen que aire caliente a doscientos grados y vapor saturado, dentro de una cocina pequeña, reproducen un monzón en el pasillo. Varios propietarios dan por perdido el papel pintado del salón. La regleta principal, añaden, no admite un milivatio más sin protestar.

“El invento te obliga a ser dietista y tabernero a la vez” — Severino Picatostes, vocal del Comité Asesor de Aparatos con Cable

La confusión también ha alcanzado a los cuñados, responsables habituales de dictaminar las novedades técnicas durante las comidas familiares. Severino Picatostes, vocal del Comité Asesor de Aparatos con Cable, reconoce que lleva noches sin dormir porque no consigue fijar una sentencia. «Si alabo el vapor parezco débil, pero si defiendo el aire frito me llaman anticuado», dice. «El invento te obliga a ser dietista y tabernero a la vez. El cerebro humano no procesa esa contradicción por menos de noventa euros».

Eso deja poco margen para lo demás. Inspectores de habitabilidad doméstica han empezado a medir pisos al azar para comprobar si todavía queda superficie libre donde cortar una cebolla. En la mayoría de las viviendas revisadas, los peritos apoyaron el cuaderno sobre la vitrocerámica apagada. El resto del mobiliario estaba ocupado por artilugios que prometen preparar tres menús sin ensuciar una sartén.

Para evitar que las familias terminen cenando en el suelo del recibidor, los expertos recomiendan desalojar trastos con urgencia. La yogurtera irá al trastero y los exprimidores eléctricos se donarán antes de que el nuevo electrodoméstico empiece a repartirse este viernes. Algunas casas ya estudian poner baldas sobre el fregadero. O dejar la freidora en la mesita de noche, para hacer filetes rusos antes de dormir.

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