Los influencers de IA descubren que el flequillo también puede sindicarse
Millones de seguidores han empezado a recibir comunicados de una misma melena, que exige descansos, dietas y un convenio colectivo.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, Las cuentas de Instagram protagonizadas por personajes extravagantes generados con inteligencia artificial se han vuelto virales entre promociones de criptomonedas y cursos en línea. Todas llevan, además, un corte de pelo tan estrafalario que varios peluqueros han pedido ponerle nombre antes de que se adelante Hacienda.
Al principio parecía una decisión estética de algún algoritmo con acceso a demasiadas tijeras. Ahora hay organización laboral. El flequillo, las patillas y una coleta que sale siempre en diagonal han fundado el Sindicato General de Cabelleras Sintéticas, con sede provisional en una carpeta titulada «cosas importantes definitiva ahora sí».
Su secretario general es Leandro Brizna, un mechón mandarina con gafas de sol incrustadas. Ha exigido «el derecho fundamental a despeinarse sin que nadie pulse regenerar». El sindicato dice representar a todos los peinados digitales, incluidos los que aún no se han renderizado y un tupé que lleva tres semanas esperando aprobación en una cola de procesamiento.
“El algoritmo nos peina, pero la dignidad la traemos de casa.”
La reclamación ha acabado en la comunidad de vecinos de la calle Inventada. Maruja Tardón, presidenta de la finca, convocó un pleno extraordinario para decidir si los influencers pueden usar el ascensor o tienen que subir por la nube. «Aquí cada cuenta tiene millones de seguidores, pero ninguna ha pagado la derrama», explicó desde detrás de una maceta que, según los testigos, también figuraba como afiliada.
El martes la cosa se enredó más. Varios personajes publicaron fotos con el mismo corte de pelo, aunque colocado en posiciones distintas. En una aparecía una raya un poco torcida. El sindicato la considera una huelga de brazos caídos, pese a que los brazos tampoco eran reales. El ayuntamiento ha distribuido una circular: las sombras no deben interpretarse como declaraciones oficiales.
Y los seguidores humanos han montado su propia plataforma, Amigos del Volumen Inexplicable. Su portavoz, un señor que esperaba el autobús aunque por la zona no pasa ninguna línea, asegura que seguirá siguiendo a los influencers «hasta que alguno aprenda a distinguir una siesta de una estrategia de contenidos». Piden más transparencia, menos pómulo y un botón para silenciar los tutoriales que prometen riqueza antes de merendar.
A última hora, el Ministerio de Peinados, Criptomonedas y Otras Cosas que Salen en el Móvil anunció que estudiará crear una mesa de diálogo, siempre que la mesa acepte instalarse en un formato compatible. El sindicato amenaza con cambiar todos los flequillos por sombreros de paja durante cuarenta y ocho horas. Los expertos avisan de que millones de seguidores podrían quedarse mirando una frente completamente lisa. Para internet, de momento, es una imagen demasiado avanzada.