La plaza de garaje ya no es tuya: es una futura estación de servicio vecinal
La ley permite instalar un cargador con solo avisar a la comunidad y convertir la plaza del vecino en una obra pública de proximidad.

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La Ley de Propiedad Horizontal ha confirmado que un propietario puede instalar un punto de recarga para su coche eléctrico con solo comunicarlo a la comunidad. La noticia ha devuelto a los portales españoles su deporte favorito: descubrir que aquello que parecía privado era, en realidad, una sugerencia administrativa.
La norma obliga también a permitir obras en una plaza ajena si consta como servidumbre de paso. Quienes aún conservaban una raya pintada en el suelo han recibido el hallazgo con serenidad. Los demás ya daban por hecho que el garaje era una concesión temporal de Hacienda, el ayuntamiento y un señor que guarda tres bicicletas en el trastero.
«El vecino no te quita la plaza, te la convierte en infraestructura energética», ha explicado Eustaquio Romeral, portavoz accidental de la Oficina Estatal para el Aprovechamiento Integral de los Huecos Privados. Señalaba un taladro con la solemnidad de un notario. Según Romeral, la comunidad podrá seguir llamando «zona común» a todo lo que nadie haya logrado cerrar con una puerta.
“La servidumbre de paso llega sin pedir permiso y pregunta si hay café.”
El trámite apenas tiene misterio. El propietario avisa, encarga la instalación y empiezan las obras. Si el cable ha de cruzar la plaza contigua, esa plaza colaborará. Expertos en convivencia vecinal creen que, más adelante, las comunidades organizarán turnos para que cada vecino aporte un trozo de suelo, una pared o, si no queda otra, una tarde de siesta al objetivo nacional de enchufar el coche.
La convivencia seguirá su curso. «La servidumbre de paso es como una visita familiar: llega sin pedir permiso, ocupa el salón y encima pregunta si hay café», ha declarado Práxedes Lapuerta, presidente de la Comisión de Personas que Aparcan Justo Encima de la Línea. Recomienda conservar la calma y retirar de la plaza cualquier objeto sentimental antes de que pase a ser soporte técnico. Por si acaso.
En varios portales ya ven una oportunidad para modernizar las instalaciones. Una comunidad estudia sustituir el tablón de anuncios por una pantalla de carga rápida. Otra discute si el cuarto de contadores puede llamarse «espacio de transición energética» cuando dentro hay una escoba, dos cubos y las actas de 2014.
La ley no declara pública toda plaza de garaje ni autoriza a levantar el suelo porque a alguien le apetezca. Establece que la instalación de un punto de recarga puede comunicarse a la comunidad y que ciertas obras deben permitirse cuando existe una servidumbre de paso. El resto, incluido el vecino que aparece con una excavadora y dice que viene a «optimizar», sigue perteneciendo al terreno de la sátira.