SátiraNoticia real, exagerada hasta que confiesaTecnología · 2 min de lectura

Dyson declara resuelta la geometría doméstica tras conquistar las esquinas

Los robots r1 Nurovi Dry y r2 Nurovi Wash+Dry incorporan mopas triangulares y cepillos extensibles para llegar donde antes solo llegaba el cuñado.

Foto de archivo: robot aspirador limpiando una esquina
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: NickyPe / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La humanidad ha dado un paso decisivo hacia el futuro después de que Dyson presentara sus robots aspiradores r1 Nurovi Dry y r2 Nurovi Wash+Dry. Llevan mopas triangulares y cepillos extensibles para llegar a las esquinas, una tarea que hasta ahora se había dejado en manos de la gravedad, la escoba y la visita inesperada. El anuncio ha recibido la solemnidad antes reservada a descubrimientos como el fuego o una tapa que cierra bien un táper.

Según el Observatorio Municipal de Cosas que Se Quedan sin Limpiar, la robótica ha vencido por fin a su gran enemigo: el punto exacto donde acaba una pared y empieza otra. «Hemos enviado máquinas a Marte, automatizado fábricas y conseguido que una cafetera tenga wifi, pero la esquina del salón seguía sin explorar», explicó Tadeo Brizna, portavoz del observatorio y responsable de su única planta.

El problema, al menos, ya tiene forma. Las mopas triangulares y los cepillos extensibles acercarán el robot a esos noventa grados en los que se juntan polvo, migas y recuerdos pequeños de todas las compras hechas desde 2014. La comunidad científica de la limpieza considera que el método equivale a mirar el problema hasta que decide colaborar.

“La esquina seguía siendo territorio inexplorado.” — Tadeo Brizna, portavoz del Observatorio Municipal de Cosas que Se Quedan sin Limpiar

En Villanueva del Despiste, el bloque C ha convocado una reunión extraordinaria de vecinos para decidir si una esquina limpia alteraría el equilibrio del edificio. «Aquí siempre hubo una frontera entre lo que se limpia y lo que se deja para cuando venga alguien», señaló Marisa Cantalojas, presidenta de la comunidad y propietaria de una fregona con estatuto de residente.

El asunto ha pasado del rellano a los despachos. El Instituto Peninsular de Tecnología Doméstica ha pedido calma ante este «momento delicado para la identidad nacional». Su director, el doctor Nicanor Sieso, teme que, resueltas las esquinas, aparezcan demandas difíciles de contener: aspirar bajo el sofá, recoger cables o encontrar el calcetín perdido en 2019. «No sabemos si el país está preparado para una máquina que termine una tarea sin dejar una zona ambigua», dijo.

El Comité de Supervisión del Rodapié ha optado por la prudencia. Recomienda no llamar revolución a cualquier aparato que gire con cierta intención. Su presidenta accidental, una papelera verde de plástico llamada Jacinta, recordó que las esquinas plantean además un problema administrativo: «Cada casa tiene al menos cuatro y ninguna aparece en el catastro con una descripción clara».

Con esa advertencia sobre la mesa, los hogares españoles miran ahora sus ángulos con esperanza y desconfianza. Unos han despejado el paso. Otros han escondido las migas. Un hombre junto a una mesita preguntó si el robot también podía entrar en la esquina emocional de una habitación. Hacienda no ha dicho nada, aunque fuentes del Ministerio de Asuntos que se Dejan para Mañana estudian si una esquina impecable podría desgravar.

Queda trabajo. Cuando un robot limpie una esquina sin chocar, atascarse ni fingir interés por lo que hay debajo de la cama, tocará enfrentarse al pasillo. Después vendrá la siesta. Y quizá, si todo sale bien, una máquina encuentre el mando de la televisión sin necesidad de convocar un pleno municipal.

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