Totalmente falsoInventado desde cero. No lo compartas como verdadTecnología · 2 min de lectura

La oficina de Villanueva del Despiste instala teclados que redactan sus propias quejas

El sistema detecta el aburrimiento laboral y convoca reuniones consigo mismo para reclamar mejores condiciones de pantalla.

Foto de archivo: teclado de ordenador en la oficina
Foto de archivo, solo ilustrativa. Los hechos descritos no ocurrieron. Foto: geralt / Pixabay

VILLANUEVA DEL DESPISTE, La oficina municipal de Innovación Aplicada instaló esta semana un teclado que redacta sus propias quejas laborales. Los empleados, al parecer, tardaban demasiado en poner por escrito su hartazgo. El aparato se llama Tecleto y funciona con electricidad, resentimiento y una pequeña siesta programada.

El martes por la mañana escribió «necesito hablar de lo nuestro» en una hoja de cálculo. Después se desconectó del ordenador para convocar una reunión. Nicanora Valdés, directora de Asuntos Relacionados con el Ratón, explicó que al principio lo atribuyeron a una actualización. Luego pidió que no lo llamasen teclado delante de los demás.

La reunión iba a celebrarse en la sala de videoconferencias. Tecleto no entró. El acta recoge su objeción: «las sillas no tienen una visión clara de mi futuro». Mandó en su lugar un cable de alimentación y una presentación de 42 diapositivas. Trataba sobre el escaso reconocimiento de los periféricos y sobre esa costumbre de golpear la tecla de borrar cuando alguien se arrepiente de sus decisiones. Una queja bastante extensa para un objeto con dos patas abatibles.

“No es personal. Es martes” — La impresora, mediante tres pitidos y una página en blanco

El informe alcanzó también a la impresora. La acusa de practicar silencio administrativo cada vez que alguien necesita con urgencia un documento. La localizaron junto a una planta de plástico; respondió con tres pitidos y una página en blanco que decía: «No es personal. Es martes». Recursos Humanos ha aconsejado a ambos aparatos que resuelvan sus diferencias en un escape room.

Y el malestar parece haberse contagiado al mobiliario. Las mesas se desplazan unos centímetros cada día para no acabar rodeadas de tazas, cables y conversaciones sobre el tiempo. Evaristo Castañeda, jefe de soporte, asegura que la mesa número seis cruzó dos despachos durante la noche. Ahora figura como trabajadora remota. Le enviaron un correo y contestó desde debajo del archivador.

La plantilla debe saludar a los dispositivos al llegar y preguntarles cómo llevan la jornada. También se les ha pedido que eviten decir «solo será un momento». Tecleto considera esa frase una amenaza pasivo-agresiva. Un hombre que permanecía junto a la máquina de agua afirmó que el teclado está más contento desde que tiene taquilla y un día libre al mes.

La oficina quiere ampliar el programa a los monitores. Hay inquietud con el de recepción, que desde hace tres días solo muestra una pradera con ovejas. La comisión de convivencia digital estudiará el asunto en una reunión que ya se ha aplazado por falta de quórum entre los objetos con patas.

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