El Senado estudia una IA capaz de traducir el rifirrafe parlamentario en tiempo real
La tecnología podría convertir cada discusión política en un subtítulo automático, incluidos los silencios de desaprobación y los «ya estamos otra vez».

MADRID, El Senado valora usar inteligencia artificial para traducir automáticamente las lenguas cooficiales, a la espera del resultado electoral del 29-N. La propuesta ha dejado una duda técnica bastante razonable: si una máquina traduce las palabras, quizá convenga que traduzca también lo que ocurre alrededor de ellas.
La cosa no acabaría ahí. El proyecto sigue en fase de consideración y prevé traducción en tiempo real, pero su versión ampliada analizaría carraspeos, murmullos y la respiración profunda previa a siete minutos de intervención sobre un punto del orden del día llamado «varios». La idea es que la sesión resulte accesible incluso para quien preferiría estar en cualquier otro sitio.
Nicanora Tostado, portavoz del Comité de Normalización del Alboroto Institucional, dijo que el programa tendría tres modalidades. La básica traduciría catalán, euskera y gallego. La avanzada pasaría el castellano parlamentario a lenguaje corriente. El servicio premium dejaría cada discurso en una frase apta para una comunidad de vecinos, justo antes de que alguien saque el asunto del ascensor.
“La máquina traducirá las palabras y también el motivo por el que nadie responde.”
Ahí empieza el trabajo delicado. Durante los debates más tensos, si una persona dice «con todo el respeto», la pantalla ofrecería «discrepo profundamente y llevo preparando esto desde ayer». Ante un «no entraremos en polémicas», sonaría un aviso breve y se abriría sola una carpeta titulada «Polémicas pendientes desde 1987».
El prototipo incluiría además un detector de evasivas. El manual traduce «hay que ponerlo en contexto», «se está trabajando en ello» o «lo importante es que» por «no tengo una respuesta concreta, pero sí una carpeta». TraducTón 3000 recibió su nombre provisional de una impresora que pasaba por allí. También distinguiría una pausa reflexiva de otra dedicada a encontrar al asesor que trae la respuesta. No siempre es una diferencia grande.
Con tanto matiz, hacía falta un plan de emergencia. Si la inteligencia artificial no entiende una intervención, no improvisará: proyectará «La sesión continúa dentro de los parámetros habituales de la política». Un hombre de pie junto a una maceta sostuvo que sería la primera traducción plenamente exacta de un debate parlamentario.
El estudio continuará mientras se espera el resultado del 29-N. Si el sistema sale adelante, los intérpretes humanos quedarían para tareas de alta especialización, como averiguar cuándo una enmienda ha cambiado de nombre y conserva exactamente el mismo problema. La máquina hará lo suyo: pedirá contexto, se calentará un poco y recomendará apagar y encender el país.